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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Vizcaya

DE CUANDO EN CUANDO

06.08.08 -

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Esto que voy a contarles no se me ha ocurrido a mí. El curioso sistema lo he leído en una revista de Selecciones del Reader´s Digest' de hace más de cincuenta años y gracias a eso me he enterado de que también yo he escalado el Everest. Y no una sola vez, sino ocho. ¡Toma canela!
En aquel ejemplar había un pequeño artículo titulado 'Los trece peldaños' en el que su autora se dedicaba a calcular el número de peldaños que subía diariamente y hacía después su equivalencia en metros.
El cálculo no es difícil de realizar sabiendo que un peldaño tiene normalmente diecinueve centímetros de altura y que cada tramo de escalera tiene a su vez nueve peldaños. Esto nos va a servir para calcular nuestra escalada al Everest. Yo voy a ofrecerles la mía y ustedes pueden después hacer la suya. (Aquí otra oración a Santa Lucía para que me siga iluminando la vista y no me fallen los números).
Durante los 24 años que viví en mi casa de Leioa tuve que subir cada día, y al menos una vez, cinco tramos de escalera con nueve peldaños cada uno, lo que equivale a 45 peldaños de 19 centímetros; en total, casi 9 metros de altura por día. Esto quiere decir que cada año 'escalaba' alrededor de 3.120 metros. Luego en los 24 años de estancia en aquella casa pude subir, tranquilamente, unos 75.000 metros.
Y atención que ahora viene lo bueno. Si sabemos que el Everest tiene una altura oficial de 8.848 metros, hago una sencilla división y resulta que durante mi estancia en Leioa escalé el Everest no una, sino ¡ocho veces! Cuando terminé de echar estas cuentas me sentí optimista. Yo solito subiendo a la altura del Everest ocho veces y sin bombonas de oxígeno. ¡Chúpate esa Teresa!
Invito a mis queridos tertuliantes a hacer este sencillo cálculo. Estoy de acuerdo en que sólo son números ficticios, pero ¿saben ustedes lo que animan estas cosas cuando uno esta ya jubilado de ejercicios deportivos? No olviden que la sugestión hace milagros.
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