
Imagen de archivo tomada durante el juicio en las comisiones militares de Guatánamo./ AP

El chófer de Bin Laden, Salim Hamdan, ha sido el primero en ser juzgado por crímenes de guerra por EEUU desde la II Guerra Mundial./ EFE
Según la Fiscalía, sirvió al líder de Al Qaeda durante más de cinco años en Afganistán y participó en la trama del 11-S
Cuando fue capturado en Afganistán, en noviembre de 2001, llevaba en el maletero de su coche dos misiles tierra-aire
El tribunal militar especial de Guantánamo que juzga a Salim Hamdan, ex conductor de Bin Laden, ha alcanzado un veredicto: ha declarado culpable de algunos de los cargos de los que estaba acusado por terrorismo por lo que se enfrenta a una condena a cadena perpetua.
Hamdan ha sido juzgado en las
polémicas "comisiones militares", creadas por el Gobierno del presidente George W. Bush, para juzgar los casos relacionados con el terrorismo, que han sido rechazadas por las organizaciones defensoras de los derechos humanos y cuestionadas ante el Tribunal Supremo estadounidense. Se trata de la primera sentencia de este tipo, por crímenes de guerra, desde que terminó la II Guerra Mundial, en 1945.
La Fiscalía acusaba a Hamdan, de origen yemení, de conspirar y apoyar el terrorismo. Hamdan, que reconoció haber sido conductor de Bin Laden, rechazó durante el juicio haber jurado lealtad ("bayat" en árabe) a Bin Laden y a la organización terrorista Al Qaeda. No obstante, según la Fiscalía, Hamdan sirvió al líder de Al Qaeda durante más de cinco años en Afganistán y participó en la trama de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las ciudades de Nueva York y Washington.
Por su parte, la defensa de Hamdan alegó que el acusado trabajó para Bin Laden porque necesitaba los 200 dólares mensuales que recibía de salario, pero sin adherirse a Al Qaeda, y lo comparó con un "contratista civil" como los que trabajan para el Pentágono.
Pero cuando Hamdan fue capturado en Afganistán, en noviembre de 2001, llevaba en el maletero de su coche dos misiles tierra-aire por lo que fue entregado al Ejército estadounidense. En mayo de 2002, fue llevado a Guantánamo y poco después se convirtió en uno de los primeros prisioneros en hacer frente a acusaciones de crímenes de guerra.