El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz decretó hoy el ingreso en prisión incondicional para los etarras Juan Antonio Olarra Guridi y Aloña Muñoa Ordozgoiti, entregados temporalmente por Francia para ser juzgados en España por las causas que tienen pendientes. El dirigente de la banda se sentará en el banquillo por ordenar un atentado en la localidad tarraconense de Salou el 18 de agosto de 2001 contra el hotel Cala Font de Salou y que causó heridas leves a 14 personas y cuantiosos daños materiales.
El etarra está procesado por este hecho por el delito de pertenencia a banda arma, estragos de carácter terrorista y 14 delitos de lesiones de carácter terrorista. De todas maneras, Olarra Guridi , alias 'Juanvi', 'Jon', 'Jokin' y 'Fede' tiene tras sus espaldas miles de años de cárcel como por el atentado contra una furgoneta de la Armada en 1995 en el barrio madrileño de Vallecas, en el que fallecieron seis personas o el asesinato del fiscal Luis Portero, el 9 de octubre de 2000 en Granada.
Por su parte, Muñoa deberá sentarse en la sala blindada de la Audiencia Nacional por participación en un atentado en febrero de 2001 contra un centro de menores Zumárraga (Guipúzcoa). Según el auto de procesamiento dictado en su día por la juez Teresa Palacios, el 'Comando Ttotto' decidió atentar contra el centro de menores por indicación de Javier García Gaztelu, 'Txapote', quien les entregó explosivos para la acción y un millón de pesetas.
Tres días antes del atentado, los terroristas robaron un vehículo en Vergara (Guipúzcoa) y desde entonces y hasta el día de los hechos Iñigo Guridi Lasa se dedicó a confeccionar 8 artefactos explosivos de 14 kilos de dinamita cada uno para colocarlos en el centro de menores. Ya en el edificio, Guridi se dirigió apuntando con un subfusil Cetme a un guardia que salía del mismo a bordo de un Renault 5, mientras que Arzalluz hizo lo propio con el guardia que estaba cerrando el centro, al que obligó a punta de pistola a entrar de nuevo.
Guridi fue pidiendo a uno de los guardias que fuera abriendo las puertas del centro y los tres terroristas fueron colocando los artefactos. Posteriormente, metieron a los guardias en los maleteros de dos coches y Guridi se dirigió a Ordicia, donde le esperaba su compañera sentimental y además colaboradora del comando Aloña Muñoa.