Sube el paro, se dispara la inflación, se desploma el crecimiento económico... La grave crisis que azota a España ha provocado que los ciudadanos se hayan acostumbrado a recibir sólo malas noticias. Pues, aunque parezca imposible, no siempre es así. También hay ocasiones en que las nuevas son realmente buenas. Es el caso del precio de los carburantes, que después de protagonizar una carrera alcista casi sin precedentes -el encarecimiento acumulado en 2008 ha llegado a superar el 30%-, llevan ya varias semanas registrando una tendencia a la baja. Es decir, abaratándose al replicar la caída del precio del petróleo, que ayer cotizó por debajo de los 120 dólares por barril tras haber alcanzado los 146 hace tan sólo un mes.
La evolución es apreciable, y en apenas tres semanas, tanto la gasolina 'sin plomo' de 95 octanos como el gasóleo han visto caer su coste entre ocho y nueve céntimos por litro. Para la 95, el precio más frecuente se sitúa en el País Vasco entre los 1,18 y los 1,19 euros. En el caso del gasoil, el combustible más utilizado, la horquilla oscila entre 1,23 y 1,24 euros el litro.
Llenar el depósito de un coche es a día de hoy entre cuatro y cinco euros más barato que a mediados del recién concluido mes de julio. Ess recorte tiene una especial relevancia por tratarse de un período estival. Las vacaciones de verano generan millones y millones de desplazamientos de todo tipo de vehículos. De ahí, que el ahorro global sea muy importante. Pero más allá de cifras, también es especialmente significativo que, pese al escepticismo inicial, los ciudadanos comprueban que los carburantes no sólo suben. También pueden bajar.
Sucesivas
Los recortes en los precios de la gasolina y el gasóleo se han ido aplicando de forma paulatina a medida que bajaba el del petróleo. El último ha coincidido con el inicio de agosto y el éxodo vacacional. El de una gasolinera bilbaína abanderada por una gran petrolera es un ejemplo válido. El pasado sábado rebajó la gasolina en 1,5 céntimos por litro y en 2,5 el gasóleo.
El pasado 14 de junio, tanto la gasolina sin plomo de 95 octanos como el gasóleo de automoción -el carburante más demandado en España- marcaron un récord histórico al venderse a una media de 1,276 y de 1,329 euros por litro, respectivamente.
Los datos del Ministerio de Industria recogidos ayer por este periódico confirman que, desde entonces, se ha producido una rebaja sustancial. En Vizcaya, el precio más frecuente de la gasolina 95 es de 1,186, mientras que en el caso del gasóleo se sitúa en 1,238. Por su parte, en Álava los costes más habituales son 1,196 y 1,238 euros, respectivamente. Y en Guipúzcoa, el precio más normal de la gasolina de 95 octanos es de 1,186 y el del gasóleo, de 1,248.
Ahora, la gran pregunta es: ¿Estos descensos son puntuales o los precios seguirán cayendo? El Gobierno mantiene que continuarán bajando de forma significativa durante los próximos meses, acompañando a la cotización del crudo.
Frente al imparable encarecimiento que venía registrado en lo que va de año -he llegado a supera el 50%-, el Brent, el petróleo de referencia en Europa, acumula un descenso cercano al 20% desde primeros de julio debido, básicamente, al frenazo de la demanda por la crisis económica mundial. Ayer mismo marcó la cota más baja de los últimos meses al caer por debajo de los 120 dólares el barril tras ceder más de cinco dólares.