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Sociedad

03.08.08 -

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El circo del 'pressing catch' se afianza como el mayor espectáculo del mundo
Todo vale. El 'wrestling' tiene reglamento, pero la única norma que realmente se respeta es la de dar espectáculo. / el correo
Son los gladiadores de hoy en día. Batista, Edge, John Cena, El Enterrador, Rey Misterio, Finlay... Sus nombres no le dirán nada, pero Espartaco tampoco tiene demasiado significado para sus hijos. Ellos son las superestrellas de un gigantesco circo llamado 'pressing catch', 'wrestling' o lucha libre profesional, que a base de conjugar deporte y teatro aspira a convertirse en el mayor espectáculo del mundo.
De la mano de la compañía WWE (World Wrestling Entertainment), los sucesores de Hulk Hogan, Randy Savage 'Macho Man' y Los Sacamantecas viven una nueva época dorada de un deporte que pega duro, sobre todo entre los más pequeños. La televisión, Internet, los videojuegos y giras mundiales como la que el 24 de septiembre les traerá al Bizkaia Arena del BEC, en Barakaldo, han convertido este show, que muchos consideran un sinsentido, en un negocio con beneficios cercanos a los 500 millones de dólares en 2007 (322 millones de euros), de los que el 65% proceden de la explotación mediática &ndash sólo por el 'pay per view' facturan 1.285 millones de euros&ndash y otro 25% de sus actividades internacionales. Pan y circo en los albores de una postmodernidad donde las empresas ofrecen el circo y el público pone el pan. Las críticas al 'pressing catch', que no son pocas, son lo de menos. La empresa controlada por Vince McMahon, el hombre que ha llevado a los gladiadores de los coliseos a la pequeña pantalla, cotiza en la Bolsa de Nueva York. El espectáculo debe continuar.
Pero, ¿por qué gana tanta popularidad el 'wrestling' en España? Integrados en la cultura de la Coca Cola, el McDonalds y el centro comercial, nos llegan ahora sus peleas... Y enganchan, a diferencia de otros deportes genuinamente 'yankies', como el béisbol o el fútbol americano, que nunca han prendido entre nosotros.
El '619' vs. la 'bomba'
¿Será un efecto de la retransmisión de las peleas? Tanto Cuatro como Antena 3 (a través de NEOX, su canal de TDT) y La Sexta la incluyen en sus parrillas. «El 80% de los espectadores de estos programas son niños», comenta Antonio Galeano, director de Deportes de la cadena de Mediapro. «Aunque en las gradas están los chicos, sus padres y hasta sus abuelos», puntualiza el 'wrestler' Edge. Es lógico, los enanos no pueden pagar los cien euros que llega a costar una entrada para ver cómo Rey Misterio aplica un '619' casi definitivo a Batista, que segundos después se sobrepone y consigue ganar por plancha o 'knockout' gracias a la 'bomba'. No se preocupe, cualquiera de sus sobrinos estará encantado de traducirle el párrafo anterior.
En cualquier caso, debe haber algo más alrededor de estos fornidos mocetones que lucen calzoncillos mientras se dan cera. Lilian García, una de las divas de la WWE y la primera mujer comentarista en la historia del 'pressing catch', cree que «el éxito se debe a que la gente puede identificarse con los luchadores. Hay buenos y malos, lo que permite al público seguir las tramas entre los personajes».
Todo lo que sucede en la WWE responde una línea argumental diseñada por los guionistas de la cadena. A fin de cuentas, la multinacional creada por McMahon a partir de la promotora de combates que fundó su padre con ayuda de su abuelo es una productora de televisión en toda regla. «Muchos definen la lucha como una telenovela para hombres, aunque hay muchísimas mujeres entre el público y un buen número de luchadoras», continúa García. «Los enfrentamientos y las discusiones las idean un equipo de escritores. Luego nosotros las desarrollamos en el show», termina por admitir. «Fuera del trabajo, los luchadores se respetan mucho», asegura.
Es el 'show business', una maravillosa coreografía en la que todo es cierto y nada es verdad, en la que unos actores de dos metros y 115 kilos realizan piruetas complicadas para muchos gimnastas; en la que los golpes son de pega, pero producen frecuentes lesiones.
Edge, por ejemplo, tuvo que someterse en 2003 a una delicada cirugía en el cuello por la acumulación de contusiones. Cuatro años antes, la rotura del arnés que sujetaba, 25 metros por encima del ring, a la estrella del momento, Owen Hart, terminó en tragedia. Gracias a que los realizadores pinchaban en ese momento un vídeo de presentación se evitó que su muerte se viera en directo.
«Olvida tus problemas»
El atractivo de la lucha libre no está en saber si es verdad o mentira. «Su secreto es que te ayuda a olvidar tus problemas, al menos durante las tres horas que estás en el pabellón. Mientras gritas no existen las movidas de la escuela, ni el profesor que te tiene manía, ni el jefe ese tan pesado. Hay música, explosiones, gente caracterizada. El público es parte del show, hasta puede insultarnos. No se trata de pensar qué es el 'wrestling' sino de disfrutarlo», explica Edge.
La WWE controla hoy un mundillo que no para de crecer. Sus programas acceden a 500 millones de hogares en 130 países y en 20 idiomas diferentes. «Es el espectáculo de cultura popular preferido en la franja de edad de 15 a 35 años, entre los que deciden qué es 'guay' y qué no», sentencia el luchador John Cena.
Con tanto brillo, tenían que aparecer las sombras. El año pasado lo marcó el escándalo. Diez de los gladiadores de McMahon fueron acusados de doparse con esteroides. Entre ellos, Eddie Guerrero y Chris Benoit. Al parecer, la automedicación del primero comenzó once días antes de que su corazón se parase. Fue en 2005, mientras dormía en su hotel en medio de una gira. Por su parte, Benoit saltó a las primeras páginas de los diarios cuando asesinó a su hijo y a su esposa antes de suicidarse, el verano pasado.
En España, la mayoría de las críticas están relacionadas con la extrema violencia de un espectáculo cuyos protagonistas parecen superhéroes de cómic y que principalmente engancha a los niños. El Consejo Audiovisual Catalán solicitó en mayo que los programas de lucha libre no se emitieran en horario infantil. «La señalización como espacio prohibido para menores de 13 años es la correcta, pero puede generar conductas imitativas en los menores», aduce la organización. De hecho, algunos colegios han llegado a prohibir que se haga 'pressing catch' en los recreos. Los pequeños Mr Kennedy y Triple H no controlan su fuerza y a veces se hacen daño.
Desde la WWE se sigue una estricta política de recomendaciones porque el 'wrestling' no es ningún juego. «No hagáis esto en casa». Es un aviso presente en cada una de sus retransmisiones. «Además, todos los que formamos la gran familia de la lucha libre nos implicamos en actividades positivas para la comunidad», recuerda Lilian García. «A través de nuestra experiencia queremos ayudar a los jóvenes a que tomen las decisiones correctas. Por eso visitamos colegios, participamos en programas a favor de la lectura, asistimos a actos benéficos... Personalmente me encantan las visitas que hacemos a Irak y a Afganistán para dar las gracias a los soldados por todo lo que hacen por nosotros».
El 'pressing catch' se afianza como el mayor espectáculo del mundo. El imperio del entretenimiento televisado ya tiene una nueva clase de gladiadores para este circo surgido de los carnavales viajeros. La diferencia con el romano es que los esclavos del pasado son las estrellas del presente.
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