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El ex líder serbobosnio dice en el escrito que no le dejó leer el juez del Tribunal de La Haya que Holbrooke le aseguró que no sería juzgado
02.08.08 -
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Radovan Karadzic se resignó a regañadientes por no poder leer los cuatro folios que había escrito y cuyo contenido quería exponer en su primera comparecencia ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), el pasado jueves. El presidente de la Corte de La Haya, el juez Alphons Orie, se lo impidió al considerar que no eran ni el momento ni el lugar adecuados para hacerlo. Pero el ex presidente de los serbobosnios, fiel a su carácter recio e indomable, no estaba dispuesto a que sus argumentos para hacer frente a once cargos por genocidio y crímenes contra la humanidad se ocultaran a la opinión pública. Y ayer consiguió que se conociera su alegato.
De inicio, el conocido como 'el carnicero de Sarajevo' denuncia algo que ya apuntó en su 'estreno' ante el TPIY. Que Estados Unidos le prometió inmunidad por sus crímenes durante la guerra de Bosnia (1992-95). Además, el antiguo psiquiatra arremete contra las «irregularidades» de su proceso y el «linchamiento» al que le someten los medios de comunicación, que, según él, impiden que «nadie en la Tierra» crea en su posible absolución, por lo que considera «inimaginable» que tenga un juicio justo.
Según Karadzic, Richard Holbrooke, por aquel entonces ' número dos' del departamento de Estado durante la Administración Clinton y artífice de los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra en Los Balcanes, le aseguró que a cambio de no ser juzgado debía desaparecer completamente de la esfera pública para que el acuerdo de paz se aplicase de lleno. «Me debía retirar también de las oficinas del partido, no ofrecer entrevistas e incluso no publicar trabajos literarios; en una palabra, resultar invisible», explica el ex líder serbobosnio en su documento.
El Plan B
El jueves ya dijo que Holbrooke le hizo la oferta en nombre de EE UU y que ahora teme por su vida, por lo que preguntó «si su brazo (el de Holbrooke) es lo bastante largo como para llegar hasta La Haya». En su alegato, Karadzic reitera que el diplomático estadounidense tenía interés en su muerte. Pero no se queda ahí. El ex líder serbobosnio, según relata, intentó conseguir de Holbrooke el mismo trato para su brazo ejecutor militar, el general Ratko Mladic, aún huido de la justicia, pero una vez que el enviado de Clinton se dio cuenta de que no podía evitar que el TPIY les persiguiera, decidió pasar al «plan B: liquidar a Radovan Karadzic».
Desde Washington se rechazó ayer que se hubiera pactado en 1996 dar inmunidad al presunto criminal de guerra. En un comunicado, el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack, aseguró que tanto la actual Administración como el embajador Holbrooke «hemos dejado claro repetidamente que nunca hubo un pacto para darle inmunidad de arresto o de ser juzgado».
McCormack sí reconoció que en julio de 1997 oficiales estadounidenses negociaron con los líderes serbios una retirada de la política y de la vida pública de Karadzic, pero insistió en que no se ofrecieron ningunas garantías a cambio. Lo que también dejó claro el funcionario estadounidense fue el «pleno apoyo» del Gobierno Bush al arresto del presunto criminal de guerra por las autoridades serbias, y a su traslado a La Haya para ser juzgado.
En el documento que no le permitió leer el magistrado Orie, el ex presidente serbobosnio subraya otra de las cosas que también intentó desarrollar el jueves: que su detención fue irregular. «Mi llegada aquí (La Haya) estuvo acompañada por muchas y drásticas irregularidades», se lee en los ya famosos cuatro folios. «La primera que me gustaría mencionar es la caza de brujas mediática que comenzó en los medios musulmanes incluso antes del conflicto armado y que me proclamaron criminal de guerra en una época en que las únicas víctimas eran los serbios», dice Karadzic. «De modo que es inimaginable para mucha gente que este tribunal me absuelva. Creo que esto pone en riesgo el juicio en sí».
Cadena perpetua
Por eso mantiene que teme todavía por su vida. Además revela que no quería ir a La Haya porque sabía que «no tendría las condiciones de un juicio justo, especialmente cuando unos de los fiscales en jefe dijo en público que tendría con seguridad una condena de cadena perpetua», explicó, sin especificar el nombre del acusador. «¿Qué tipo de regularidad puede haber cuando todo tiene lugar en una atmósfera en la que, independientemente de que la verdad pueda ser demostrada en esta sala, nadie en la Tierra cree en la posibilidad de mi absolución?», dice Karadzic en su escrito.
Y después de asegurar que estuvo secuestrado tres días en Belgrado antes de que se hiciera pública su detención, Karadzic también arremete contra el tribunal por no concederle más tiempo para «estudiar» la acusación enmendada que prepara la Fiscalía.
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