La crisis no deja indemne a nadie. Ahora se ceba en el sector de la automoción. En España se venden cada día 920 coches de media menos que hace un año. Es decir, desde enero las matriculaciones de vehículos han descendido en casi 196.000 unidades respecto al pasado ejercicio. La falta de confianza ante el futuro de la economía, la caída del consumo y el repunte imparable del euríbor, la inflación y los carburantes tienen la culpa. En julio, un mes 'estrella' para esta actividad, salieron a las carreteras 121.437 nuevos turismos, 46.000 menos que en el mismo periodo de 2007, lo que equivale a un desplome del 27,5%. Hay que remontarse a 1997 para encontrar una cifra más baja en esas fechas. El hundimiento afectó tanto a las operaciones realizadas por las familias como a las de empresas y compañías alquiladoras.
La evolución de la compra de automóviles es uno de los indicadores más precisos para medir la salud económica de un país. A la luz de los datos publicados ayer por las patronales de fabricantes (Anfac), vendedores (Aniacam) y Faconauto (concesionarios), España se encuentra gravemente enferma. La explicación es evidente: la crisis y el miedo a que la desaceleración sea mayor han destrozado el negocio. La subida del paro, el encarecimiento de los tipos de interés y los negros nubarrones que se ciernen sobre el horizonte han lastrado el negocio, que arrastra un descenso del 19,2% en lo que va de año.
Automatriculaciones
Aniacam reconoce que el retroceso de julio podría haber sido peor, ya que los números mejoraron en los últimos días del mes gracias a un aluvión de automatriculaciones por parte de los concesionarios; una práctica que éstos denuncian como una imposición de los fabricantes para sostener las estadísticas y que -dicen- les supone enormes costes.
La estacionalidad que caracterizaba el mercado, con grandes desembolsos en Semana Santa y verano, ha desaparecido, lo que indica que «si no hay vacaciones para la familia, tampoco hay coche nuevo», ironiza un experto. Como ejemplo, el desplome en las adquisiciones por parte de compañías de 'rent-a-car', que fue en julio del 18% y en los siete primeros meses, del 4,9%. Euskadi es una excepción debido a que en Álava se multiplicaron las operaciones casi por nueve.
El mayor impacto es el que está sufriendo el segmento de particular. La compra de turismos por parte de familias cayó un 29,2% en julio y un 22,2% en términos acumulados. Lo único seguro, afirman Anfac y Aniacam, es que «las cosas no van a ir a mejor». De hecho, esperan al concluir el año un desplome del 25%, similar al de 1993, en plena recesión por la crisis del petróleo.
Las ventas cayeron en Euskadi un 25,4% en el mes y el 18,1% desde enero; un comportamiento que mejora la media nacional gracias a Álava, con un retroceso de sólo el 5,3% en los siete primeros meses. En cambio, hay zonas con caídas que rondan el 40%, como Baleares, Castellón, Valencia y Murcia, que Faconauto atribuye a la crisis del ladrillo.
Por segmentos, no se salva ninguno, con retrocesos tan espectaculares como el 56% de los monovolúmenes grandes, el 46% de los coches de lujo o el 49% de los todoterreno. La nueva fiscalidad, que penaliza los motores más potentes, explica en parte este fenómeno. No les fue tan mal a los vehículos 'micro' -cayeron, sólo, el 8%- y a Citroën, que recupera puestos con su C4, aunque el líder es Ford con el Focus.
Los vehículos de gasolina ganan terreno: ya representan el 35% de las ventas, frente al 26% del pasado enero por el espectacular encarecimiento del gasóleo.