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Cultura

CRÓNICA DE TOROS

02.08.08 -

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Tarde entretenida
. El Cid no sobresalió en la tarde de Azpeitia. / EFE
Los dos mejores toros de la corrida de El Ventorrillo fueron los dos primeros. El que abrió fiesta escarbó con ganas antes y después de ser picado, pero galopó y repitió. Fue toro de notable ritmo, de buen compás y mucha movilidad. El segundo, mejor rematado, acodado de cuerna y castaño lombardo, cabeceó en el caballo en vara única. Pronto y ligero en banderillas, tuvo en la muleta codicia. Humilló y repitió.
Al ritmo del primero se acopló sin probaturas ni dudas Pepín Liria, que estaba y venía de despedida. Una alegre trenza de cinco muletazos juntos para prender la mecha. Sitio al toro para que se viniera desahogado. Toreo de tocar y acompañar. Trabajo de torero fácil. Se arrancó la banda con el Ayamonte y, con música de fondo, Pepín se animó a torear con la zurda y a adornarse con circulares de pura pericia. Un pinchazo y, a paso de banderillas, una estocada desprendida. Muy sencillo.
El Cid se metió para dentro en el recibo del segundo, toro de fino cilindraje. Suave pero vivo el motor. Ni agitada ni del todo ordenada ni tampoco segura una faena más de oficio que otra cosa.
El tercero se distrajo con las boinas de los mulilleros, se escupió de blando en un primer puyazo, derribó tras volver por los pechos al caballo pero no de bravo y se escupió de manso en la que fue vara de sentencia. Luego, escarbó. Lidió con autoridad Juan José Trujillo, que una vez toreó de matador de toros en esta feria. Y bastante bien.
El cuarto provocó de salida el '¡Oooooh...!' admirativo de los toros de su pinta, que parecen viejas estampas. Se resistió cuando Liria pretendió forzarlo con muletazos de mano baja. Un pinchazo hondo, un descabello. Muy cariñosa, la gente aplaudió con fuerza a Pepín. De corazón.
El Cid se embarcó en el quinto en porfía mejor pensada que la previa. Pero faltó una tanda ligada de verdad. En el sexto, con Manzanares y de manos suyas llegaron los momentos de más calidad. Calidad en el dibujo, bien marcado, y calidad en la misma idea, que fue tirar del toro y no soltarlo en tandas ligadas.
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