Anunciado como una «crónica dispersa de los fenómenos del ocio», el libro 'Monstruos modernos' se erige como un testimonio de nuestra época, un rosario de textos que bucean en el comportamiento de nuestra civilización a través de la disección irónica de modas de quita y pon, manías de nuestro tiempo y algunos tótems de la actual cultura popular. Detrás del mamotreto está la pluma, siempre sugestiva, de Jordi Costa, una de las firmas más destacables y personales del actual periodismo de trinchera.
Acompaña a su afilada prosa la mano del comiquero Darío Adanti, cuyas ilustraciones añaden carisma a una propuesta de obligada lectura si queremos estar al tanto de los entresijos de nuestra sociedad. Edita Astiberri y el prólogo es de Guillermo del Toro, uno de los personajes protagonistas del volumen, junto a sujetos tan dispares como Mel Gibson, Woody Allen, Joaquín Reyes, Lola Flores, Homer Simpson, Harry Potter, Julio Medem o los Rolling Stones. Las cenas de empresa, el orgullo gay, los transformers, el circo o los toros también forman parte de más de cien páginas de diversión y sabiduría pop.
El 'ilustrador Che-Qué-Loco' y el 'mostrenco articulista', léase Adanti y Costa, ya sumaron sus fuerzas en otro título anterior a tener en cuenta: 'Vida mostrenca'. En 'Monstruos modernos' recopilan una serie de artículos publicados en 'La Última' del suplemento semanal 'On Madrid'. «El tándem -cuenta Costa- nació fruto de mi admiración por su trabajo. Elegí a Adanti para ilustrar esa sección y desde entonces me acompaña siempre».
Ir más lejos
Lo que comenzó como una unión profesional, ha acabado siendo una férrea amistad. Ambos se entienden a la perfección: «A Darío no le hacen falta más indicaciones que las del texto. A veces, si uno mira detenidamente sus ilustraciones, descubre que ha sacado sus propias conclusiones y ha llegado más lejos que yo en su particular cadena de razonamientos aberrantes».
«En el periódico le daban el tema a Jordi los viernes, Jordi me enviaba el artículo el fin de semana, y yo el lunes ya tenía que entregar la ilustración», explica Adanti sobre la manera de afrontar su labor. «La prosa de Jordi es tan rica que enseguida me venían imágenes a la cabeza. El problema era: ¿Cómo le doy color?, ¿lo hago a tinta, a lápiz, en collage, en acrílicos, en pasteles? Era casi como una ruleta rusa: llegaba a mi mesa, estiraba la mano y cogía lo que tenía más cerca. Los textos de Jordi me exigen, por admiración, no hacer algo de oficio».
La técnica empleada por el autor argentino, habitual colaborador de 'El Jueves', se aleja del estilo que emplea normalmente. «Siempre he experimentado, me aburro haciendo siempre lo mismo», afirma.
Resulta curioso que sea un libro editado por una editorial de cómic. «Nos empeñamos en que fuera así, porque, en este libro, el ilustrador es la estrella», subraya Costa. «El trabajo de Darío era a color, estaba curradísimo y en cualquier editorial no familiarizada con la imagen los resultados hubiesen podido ser espeluznantes. Queríamos que sus ilustraciones fueran a página entera, porque, en ocasiones, en 'On Madrid' el tamaño de la ilustración no permitía apreciar el detalle. Luego, conocer a los de 'Astiberri' ha sido amarlos casi automáticamente».
Es un objeto «ideal para regalar», dice del libro: «El tipo de obra para leer en pequeñas sentadas: léase, libro de WC o trono de porcelana».