Florentino Pérez anticipó que, por alguna vía, habrá un segundo capítulo en el movimiento que apenas acaba de comenzar para desprenderse de su participación en la eléctrica Fenosa. «ACS -decía una nota oficial de la constructora hace tan sólo unos días- consolidará su posición en Iberdrola». No aclaró el presidente qué significaba exactamente eso de «consolidar», de ahí que el mercado haya empezado a especular con las opciones más variopintas, lo que ya ayer mismo provocó una revalorización del 5,3% en los títulos de la compañía vasca. Nadie sabe cómo terminará esta carrera, pero sí está claro que buena parte de las etapas intermedias se desarrollarán en la eléctrica.
Diversas fuentes del mercado sostienen que ACS no podrá incrementar de forma sustancial su participación en Iberdrola -en la actualidad supera ligeramente el 12% entre acciones directas y derechos sobre derivados-, aunque no se descarta que realice alguna compra «testimonial». La mayor parte del líquido que conseguirá con la venta de las acciones de Fenosa deberá destinarlo a rebajar el enorme endeudamiento de la constructora, comenzando por los propios créditos que obtuvo de la banca para hacerse con su participación en la eléctrica gallega.
Hacer más caja
Así las cosas, hay quien prevé que el próximo semestre va a ser especialmente movido y que no sería descartable un final en el que ACS abandone por completo sus participaciones eléctricas, con una segunda venta -la de sus acciones en Iberdrola, tras un conveniente 'calentamiento' de su cotización- no menos exitosa que la que acaba de pactar para Fenosa y con un objetivo muy claro: volver la mirada al corazón de su negocio y aprovechar la renovada liquidez de la compañía y su reducción del crédito para lanzarse a un proceso masivo de compras en el sector de la construcción, en todo el continente europeo. Un área que, ya se barrunta, será un gran muestrario de 'gangas' en tan sólo unos meses. Con todo ello, apuntan quienes mantienen la defensa de esta estrategia, Florentino conseguiría situarse, al final de la crisis económica que acaba de comenzar, a los mandos de la compañía de construcción más importante de Europa. Un segundo 'pelotazo' eléctrico puede poner en bandeja ese salto al primer lugar del ránking europeo del ladrillo.
Si, por el contrario, la jugada del ex presidente del Real Madrid pasa por intentar hacerse fuerte en Iberdrola, todos los expertos auguran enormes tensiones y un resultado incierto. La eléctrica vasca tiene limitados los derechos de voto de cualquier accionista a un máximo del 10%, lo que impediría a ACS tomar el control de la sociedad, aunque invierta mucho más dinero en ella. Las malas e irreconciliables relaciones entre Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán, el presidente de Iberdrola, convertirían esa convivencia en un auténtico infierno. «Eso sería un choque de trenes», señala un analista.