La actual crisis económica se prolongará hasta 2010. Así lo cree que el banco Santander, según confesó ayer el consejero delegado del grupo, Alfredo Sáenz, quien explicó que es muy posible que el Reino Unido, donde quiere crecer de forma orgánica en los próximos años, se recupere antes que España. Sáenz se refirió a la labor del Gobierno frente a la desaceleración económica para asegurar que el Ejecutivo «está haciendo lo que razonablemente puede y debe hacer». El Santander presentó sus resultados del primer semestre, en el que ganó 4.730 millones de euros, lo que supone una mejora interanual del 6,1%. El beneficio creció un 22% sin tener en cuenta los extraordinarios.
Alfredo Sáenz reconoció que la morosidad, tanto en el sistema crediticio español, como en el propio banco «se desliza al alza». Y afirmó que el porcentaje general de préstamos dudosos superará el 2% a finales de este año, mientras ese mismo ratio alcanzará el 1,5% en lo que a la actividad del banco en España se refiere. En sólo un año, explicó, la mora en la entidad ha pasado del 0,83% al 1,34%. Aún así, y a pesar de apuntar que el crédito crece ahora a un ritmo del 8% frente al 15% de junio de 2007, el ejecutivo se declaró «optimista» en base a la «sólida posición del grupo, basada en una buena gestión de precios y costes, un estricto control de los costes y un balance muy fuerte».
«Lo hacemos un poquito mejor que los demás», señaló Sáenz, quien calificó los resultados semestrales de «importantes, en un entorno complejo». El directivo, que negó que el Santander haya cerrado el grifo de las hipotecas, aseguró que hoy se piden menos créditos para la compra de vivienda y cifró en 16.800 millones la exposición de la entidad a préstamos a promotores, una cifra -matizó- muy pequeña para el conjunto del balance y que «responde a dinero prestado en operaciones muy estudiadas y que no afectarán a la calidad crediticia de la entidad».
En este sentido, Sáenz reconoció que el banco ha comprado activos a promotoras por valor de 1.200 millones con intención de revenderlos después. El objetivo es recortar la deuda que tienen estas empresas y, de paso, evitar eventuales problemas de impagos. Sobre el futuro, el consejero delegado descartó que el Santander esté interesado en el Halifax Bank of Scotland (HBOS), aunque sí expresó su deseo de crecer en el mercado británico.