La reunión mantenida ayer entre José Luis Rodríguez Zapatero y el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, sirvió para muy poco. Aunque por momentos pareció que ambas partes habían recuperado la sintonía perdida durante los últimos meses, el Euzkadi buru batzar cerró las especulaciones recalcando que el encuentro había sido una «nueva oportunidad perdida» y que «las buenas palabras» sirven de «muy poco». En todo caso, los dos interlocutores no cerraron la puerta a acuerdos parlamentarios, sobre todo, en materia presupuestaria.
Zapatero recibió a Erkoreka en La Moncloa a mediodía dentro de la ronda de contactos abiertos con todos los grupos en el Congreso, que arrancó la semana pasada con su encuentro con Mariano Rajoy. El representante del PNV se entrevistó con el jefe del Ejecutivo justo después de que lo hiciera el representante de CiU, Josep Antoni Durán Lleida, quien de forma rotunda advirtió al presidente de que no cuente con el apoyo de Convergencia mientras no se aplique para Cataluña un modelo de financiación acorde con el nuevo Estatut.
El encuentro con Erkoreka, que duró cerca de hora y media, fue de guante blanco pero poco fructífero, según fuentes nacionalistas. Sin embargo, la rueda de prensa realizada en la misma Moncloa por el portavoz peneuvista levantó las expectativas. Durante su intervención, el diputado jeltzale aseguró que Zapatero le había aclarado que el pacto antiterrorista suscrito con Rajoy no excluía un final dialogado con ETA siempre y cuando la banda reconozca su derrota y que la lucha contra la organización armada no será utilizada para censurar al nacionalismo, tal y como el PNV cree que sucedió con el Pacto Antiterrorista firmado por el PSOE y el PP en 2000.
Estas dos matizaciones eliminaban todas las suspicacias expresadas en los últimos días por Iñigo Urkullu y Miren Azkarate, y dieron pie para que Erkoreka reconociese que el resto de medidas acordadas por los líderes del PSOE y del PP -unidad de los demócratas, apoyo a las víctimas, confianza en el Estado de Derecho y rechazo a una negociación política- «no entrañan a priori dificultad u objeción alguna». Incluso, expresó «cierta sintonía» con estos principios.
Después siguieron varias declaraciones en tono conciliador que aventuraban un giro del PNV hacia posturas más pragmáticas y una rebaja del nivel de crispación registrado en los últimos meses entre el PSOE y el PNV a raíz de la consulta de Ibarretxe. Aunque admitió que «tenemos un desacuerdo importante» -la consulta-, se mostró partidario de alcanzar un «acuerdo de mínimos» para superar la crisis económica y aventuró que, si el Gobierno de Zapatero no saca adelante sus Presupuestos, empeorará la situación. Según Erkoreka, se requieren «acuerdos, consenso, arrimar el hombro y actuar con responsabilidad».
En lo que no hubo acercamiento fue en lo referido a la consulta. Erkoreka pidió a Zapatero que retirase la solicitud hecha al Constitucional para que la ley sea suspendida de manera cautelar mientras el tribunal decide si es legal o no. Esta exigencia fue desatendida por el presidente del Gobierno. En todo caso, la vicepresidenta, María Teresa Fernández De la Vega, admitió posteriormente que las posiciones están «muy alejadas» en lo que se refiere a la consulta, pero agradeció la voluntad de Erkoreka de no vincular ese desacuerdo a posibles pactos parlamentarios en torno a los Presupuestos.
«Buenas palabras»
La hipótesis de que el Ejecutivo socialista y el PNV hubiesen acometido un tímido acercamiento de posturas se mantuvo durante casi toda la jornada. Hasta que el Euzkadi buru batzar -tras reunirse en Sabin Etxea- dejó las cosas claras a última hora de la tarde. De acercamiento, nada. En una nota muy diferente al discurso inicial de Erkoreka, la dirección del PNV consideraba que había sido «una nueva oportunidad perdida en el camino inexcusable e inaplazable de la búsqueda de acuerdos y consensos básicos». «Las buenas palabras de muy poco sirven sin concreciones de cara al inmediato futuro», subrayó el EBB presidido por Urkullu.
La ejecutiva del PNV resaltó que los problemas requieren «iniciativa, mucho diálogo y la asunción de ciertos riesgos por parte de todos. Y mucho nos tememos que el presidente no está dispuesto a mover ni una sola pieza en lo que respecta a Euskadi». En este sentido, el PNV denunció «el veto y el bloqueo político» al que Zapatero tiene «sometido» a la sociedad vasca y que, «en este momento, se concreta en el recurso contra la ley de consulta. En todo caso, el partido nacionalista aseguró que seguirá actuando desde la «responsabilidad».
Fuentes del PNV explicaron que las palabras de Erkoreka habían sido malinterpretadas y que la nota emitida por el EBB no se trataba de una desautorización.