CiU intentará tumbar los Presupuestos Generales del Estado del año próximo si no hay acuerdo para el nuevo modelo de financiación de las autonomías. El portavoz del grupo parlamentario, Josep Andoni Durán Lleida, dejó ayer claro a José Luis Rodríguez Zapatero que no será su aliado el próximo trimestre si el Ejecutivo no cumple con lo establecido en el Estatut. El Gobierno restó importancia la advertencia y confió en que pueda alcanzarse el consenso.
«No habrá Presupuestos si no hay una nueva financiación para las comunidades autónomas», dijo Durán a la salida de su reunión con Zapatero. El presidente del Gobierno estaba interesado en tantear el respaldo de la formación catalana a las cuentas públicas con las que intentará hacer frente a la crisis. Y se topó con una rotunda negativa. El dirigente de CiU echó en cara al presidente no haber cumplido lo establecido en el Estatut, que fija el próximo 9 de agosto como plazo para cerrar el acuerdo para la financiación autonómica catalana.
«El Gobierno no ha hecho los deberes», se quejó y dio por hecho que será imposible llegar a un consenso en los pocos días que quedan para esa fecha. Admitió que no se trata de un plazo límite y señaló que si el Ejecutivo «hace sus tareas» y ofrece un acuerdo «que respete los contenidos del Estatuto», «habrá base para un primer apoyo a los Presupuestos». En caso contrario, CiU será «coherente» y «no permitirá su aprobación».
«Todo tiene sus ritmos»
El presidente del Gobierno pidió «tiempo» al portavoz catalán para poder llevar a la mesa de negociación una fórmula de financiación que satisfaga a todos y permita su aplicación en 2009. De momento, no hay avances. El Ejecutivo y la Generalitat siguen sin entenderse y la reunión que ayer celebraron en Barcelona el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, y el conseller de Economía, Antoni Castells, terminó sin acuerdo.
Rodríguez Zapatero quiere hacer de CiU su principal aliado parlamentario. El voto de los diez diputados de esta formación sería suficiente para sacar adelante las cuentas y dar al Gobierno estabilidad. La vicepresidenta primera minimizó anoche las reticencias de los partidos, rechazó la posibilidad de una prórroga de las cuentas públicas y confió en que al final haya acuerdo. «Todo tiene sus ritmos y en la financiación autonómica estamos en los prolegómenos de la negociación», explicó De la Vega.