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Política

está previsto que el sábado salga de la cárcel

Víctimas de ETA exigen cambios en la ley para que terroristas con un largo historial no puedan convivir con los damnificados tras cumplir sus condenas

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Iñaki de Juana Chaos (Legazpia, 1955) ha recuperado en las últimas semanas el protagonismo político y mediático que siempre le gustó tener. Su salida de la cárcel, prevista para el próximo sábado, y la decisión de instalarse en el domicilio familiar de San Sebastián -vendido por su hermana a la que desde febrero es su esposa, Irati Aranzabal- ha levantado una nueva polvareda. El histórico miembro del 'comando Madrid' fijará su residencia en la misma urbanización del barrio de Amara donde vive un buen puñado de víctimas de ETA. Un gesto que las asociaciones de damnificados por el terrorismo entienden como el último «desafío» de De Juana.
El colectivo cree «lamentable» este comportamiento de uno de los asesinos más sanguinarios de la banda. Exigen al Gobierno las modificaciones legislativas pertinentes para que su caso «no vuelva a repetirse» y recuerdan que otros activistas encarcelados con un largo historial de muerte pueden abandonar la prisión en breve. La presidenta de Covite, Cristina Cuesta, cree necesario «neutralizar» las «deficiencias del sistema» que este preso ha hecho aflorar a la superficie, aunque reconozca las limitaciones legales que existen para impedir que un terrorista pueda vivir donde quiera una vez completada su condena. «El código penal es muy magnánimo frente al sufrimiento que ha ocasionado De Juana, a pesar de que haya cumplido su pena», sostiene.
Tanto Covite como también la AVT subrayan que la personalidad del etarra encarcelado en la prisión de Aranjuez no ayuda a restañar las heridas. De hecho, ambas asociaciones coinciden en definirle como «símbolo de la degradación humana y política que acompaña al terrorismo». Es, repiten, un «sujeto» que «se ha jactado de sus crímenes, ha humillado a las víctimas y jamás se ha arrepentido ni mostrado la más mínima piedad, consideración o sensibilidad respecto al inmenso dolor que provocó en decenas de familias: asesinados y heridos por él directamente». De ahí que hayan reclamado al Ayuntamiento de San Sebastián que lo declare persona 'non grata'. Una propuesta que el Consistorio no abordará hasta el próximo septiembre.
Langostinos y champán
El comportamiento de De Juana siempre ha dado que hablar. Sus actuaciones desde hace décadas y en especial en los últimos años no han hecho más que avalar una personalidad despiadada y narcisista. A su actitud hostil y desafiante de los numerosos juicios en los que ha tenido que rendir cuentas por su actividad delictiva -en total, fue condenado a más de 3.000 años por asesinar a 25 personas-, se unen las vejatorias reacciones que ha tenido en su celda ante algunos de los atentados más despiadados de ETA.
En 1998 pidió langostinos y champán para celebrar el crimen del concejal de UPN Tomás Caballero. Meses antes, tras el asesinato del edil en Sevilla Alberto Jiménez Becerril y su esposa, Ascensión García, De Juana no había dudado en poner por escrito sus pensamientos: «Me encanta ver la cara desencajada de los familiares en los funerales. En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas. (...) Esta acción de Sevilla ha sido perfecta. Con ella he comido para un mes».
La afición a plasmar sus ideas sobre el papel le provocó la última de sus condenas, la que dará por cumplida el próximo sábado. Dos cartas publicadas en 'Gara' con amenazas a varios funcionarios de prisiones y a la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, le supusieron 3 años de carcel.
La apertura de un proceso penal por estas misivas le llevó a De Juana a iniciar una primera huelga de hambre en agosto de 2006, que abandonó 63 días después persuadido por su entorno familiar y por representantes de la Iglesia, según diversas fuentes. El 'histórico' etarra retomaría el ayuno a comienzos de noviembre, después de que la Audiencia Nacional le impusiera por este caso algo menos de 13 años de prisión, que luego sería rebajada por el Supremo. Mantuvo esa situación durante 115 días hasta que el Gobierno decidió trasladarle al hospital Donostia de San Sebastián, acercándole así a su casa.
Huelgas de hambre
Durante esos meses, De Juana dio muestras de su vanidad e individualismo, al comenzar una batalla personal, lejos de la lucha colectiva que defienden las distintas asociaciones de apoyo a los presos de ETA. Su actitud indisciplinada elevó la tensión en las conversaciones que mantenían la banda terrorista y el Gobierno y la izquierda abertzale y el PSE hasta el punto de que la tozudez del recluso etarra obligó a Batasuna a asumir su protesta. Comenzó entonces a denunciar los, en su opinión, «abusos» de la política penitenciaria.
Una controversia similar provocaron las fotografías de De Juana paseando por el exterior del hospital Donostia y que llevó a las víctimas a denunciar los «privilegios» que, decían, estaba disfrutando el preso para favorecer el proceso de paz.
Su situación personal cambió a raíz de que ETA hiciera oficial su decisión de volver a las armas y romper el alto el fuego. El 6 de junio de 2007 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ordenó su ingreso en el centro penitenciario de Aranjuez, donde permanecerá hasta el sábado.
Ese mismo día suspenderá la huelga de hambre que mantiene desde el pasado día 16, después de que la Fiscalía anunciara su intención de embargar la vivienda de San Sebastián a nombre de su esposa, Irati Aranzabal. Con el dinero de ese embargo se cubriría una minúscula parte de los 8 millones de euros que el etarra adeuda, por sus crímenes, a las familias de sus 25 víctimas mortales. De Juana se declaró insolvente durante los juicios celebrados contra él y el pago lo cubrió el Estado. Ahora el Ministerio Público cree que la venta de la vivienda a Aranzabal esconde una maniobra para evitar que se le reclame su parte para resarcir un pedazo de esa deuda.
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