Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Más deporte

ciclismo - sastre se encumbra en parís

A Carlos Sastre, que parece serio y es bromista, le etiquetaron como gregario y ha acabado en lo más alto del podio de París

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El líder estaba en casa
Camino de París, Sastre celebra con uno de los componentes de su equipo, el CSC, la victoria en la general. / EFE
Resulta que Carlos Sastre (Madrid, 33 años) es sólo serio por fuera. Dentro del equipo es otra cosa. «Era el bromista», asegura su ex compañero Igor González de Galdeano. «Que sí, es verdad», dice Víctor Sastre, el padre. Y recuerda cuando su hijo metió en la maleta de Jalabert dos zapatillas del mismo pie. «En la salida, cuando Laurent las vio se puso cardiaco. No sabía cómo iba a poder correr. Hasta que Carlos, muerto de risa, le dio la del otro pie». Novatadas. Como meter la maleta, llena de ropa, en una bañera, llena de agua. Eso le hizo David Etxebarria a Sastre. Y Sastre ni mu. Bajó a la cena callado. Como si nada. Con todos los compañeros, cómplices, esperando su reacción, su ira. Y nada. Sólo al final de la cena le escucharon. «Buen hotel éste. Hasta te hacen la colada gratis», sonrió el abulense. Humor para dar y recibir bromas.
Resulta que Sastre nació en el Hospital de la Paz, en Madrid, y que, en el fondo, es de El Barraco, de Ávila, del pueblo de los suyos. De donde Ángel Arroyo y el 'Chaba' Jiménez. Allí empezó a pedalear los fines de semana con su 'Berrendero', la primera bici, la que aún conserva. Como hasta los 18 años vivió en Leganés, se hizo ciclista en el polígono industrial que va hacia Getafe. Cerrado al tráfico. Con el maillot de la escuela ciclista creada por el padre. Con sus hermanos mayores. Sprint familiar. Con el 'Chaba', Lastras, Navas, Mancebo, Curro García... Ciclistas serranos.
Resulta que para ser corredor, Sastre probó antes con el fútbol, la gimnasia (anillas, potro...), la natación, el atletismo. «Era rápido. Con ocho años les ganaba a los de diez», cuenta el ganador del Tour. «Nunca tuvo dudas. Mis otros hijos decidieron estudiar; él, el ciclismo», recuerda su padre. Resulta que para ir hacia el calor del Tour de Francia, Sastre tuvo que subir primero al norte, a Zegama (Guipúzcoa), a la sede donde cuajaba la cantera del Reynolds, del Banesto, los maillots de Delgado, de Induráin, del 'Chaba'. Y resulta que para debutar como profesional dejó la nave abulense del Banesto y se marchó al enemigo: el Once de Manolo Saiz.
Resulta que a Sastre le pusieron de gregario de Jalabert, Beloki, Olano, Hamilton y Basso, y que ahora ha conseguido lo que ninguno de ellos logró: el Tour. A Sastre le cortaron las alas. El día que Pantani fue expulsado del Giro'99 por su elevado hematocrito, Heras ganó la etapa. Y Sastre sufrió como nunca. «Lloré encima de la bici. Se quedó atrás Luttenberger y Manolo (Saiz) me mandó parar para tirar de él. Luego me quedé. Subí solo el Mortirolo». Lo mismo le pasó más tarde con Beloki en la Vuelta. Mártir Sastre. Y se marchó del Once al CSC. Por si resultaba que no era tan gregario.
Resulta que es del centro de España y que tiene su otra casa en un equipo danés de patrocinio estadounidense, el CSC. La escuadra de Riis. La de las concentraciones invernales convertidas en pruebas de supervivencia. Ciclistas soldados. «Quiero compartir este triunfo con todos mis compañeros», dijo Sastre justo después de dedicarle su victoria al 'Chaba'. A Jiménez, el hermano de Piedad, la esposa de Sastre.
Resulta que Piedad viajó el miércoles a París para llevar a los niños, a Claudia y al pequeño Yeray, a Disneyland. El padre, Carlos, pedaleaba mientras hacia Alpe d'Huez. A saber qué pasaba. Al llegar al aeropuerto de la capital francesa, Piedad encendió el móvil. Había un centenar de mensajes. Algo había pasado. Urgente. El primer mensaje era de la clínica. Susto. Suspiro. Era un amigo, que trabaja en ese centro hospitalario, Felicitaba por el triunfo de Carlos. Resulta también que Yeray es hijo de ciclista, de un campeón del Tour, pero que quiere ser torero. «¿Y cómo vas a celebrar el triunfo de papá, levantando los brazos?», le preguntaron ayer en París al crío. Y dijo que no, que mejor con un capotazo.
Resulta que en el Tour 2005 Sastre estuvo a punto de dejarlo todo. «Cuando le fuimos a recibir al aeropuerto nos dijo que estaba vacío», recuerda Víctor Sastre. «Nunca le había visto así -prosigue-. Y unas semanas después cambió el chip. Dejó de ver el lado negativo y echó adelante. Siempre ha reivindicado su manera de hacer ciclismo. Empezó a disfrutar». A andar hacia su gran victoria. Antes de ser ayer primero en el Tour fue segundo en la Vuelta. Íñigo Cuesta es su amigo, su gregario íntimo: «Siempre he creído que Carlos podía hacer algo así. En la Vuelta a España 2007 cambió de mentalidad. Ya no dudó más. Es prudente. Inteligente en carrera. De sangre fría. Siempre dije que Carlos podía hacer algo como lo de Alpe d'Huez». Resulta que Cuesta acertó.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS