Discurso prudente y sosegado. Gaizka Garitano (Bilbao, 1975) transmite tranquilidad cuando habla. Es la voz de la experiencia. Su dilatada trayectoria le avala. El director deportivo del Alavés, Javi Pérez, le quiere como uno de los jefes del vestuario, pero él huye de etiquetas. Prefiere hacer grupo y «piña». A su juicio, es la mejor arma para afrontar una categoría tan complicada como la Segunda División.
-¿Qué sensaciones le están dejando los primeros días de la pretemporada?
-Buena, contento. Se está haciendo dura, con sesiones de mañana y tarde, como es lógico, pero se está trabajando muy bien. Ahora hay que sumar trabajo para luego estar bien durante la temporada.
-Se le ve fino...
-Sí, pero he estado mucho tiempo parado y estoy sufriendo bastante. Acabé lesionado la temporada, en verano no he podido hacer nada y me está costando.
-Siempre se requiere experiencia para los equipos, pero luego hay gente que duda de un fichaje de un jugador de 33 años.
-Vengo de jugar más de 30 partidos con la Real y me encuentro bien. La edad no tiene mucho que ver, sino cómo te encuentras.
-Mezclar veteranía y juventud parece lo idóneo.
-Ya veremos cómo salen los resultados, pero hace falta un poco de todo en un equipo. Gente joven, veterana... Esa mezcla suele ser buena normalmente.
-¿Y qué papel desempeña Gaizka Garitano en todo esto?
-Yo intentaré aportar lo máximo, como siempre, trabajar a tope y estar bien. Luego será el míster el que decida quién juega, pero lo importante es que todos nos encontremos finos para darle muchas opciones.
-Javi Pérez le ve como uno de los 'capos' del equipo.
-No creo en esas cosas. Cada uno tiene que aportar su personalidad, dentro y fuera del campo, y entre todos sumar y hacer una buena piña.
-También dijo que a Gaizka se lo llevaría a cualquier equipo. Esa fe ciega le dará confianza...
-Sí, pero al final te lo tienes que ganar tú con los años y cada temporada.
-¿Qué se ha encontrado en el vestuario albiazul?
-A algunos jugadores ya les conocía, les he tenido de compañeros en otros equipos. El resto, muy bien. Es un vestuario de lo más normal, muy buena gente, gente trabajadora... En ese aspecto creo que no habrá ningún problema.
-Aún tiene que haber muchos cambios, hay compañeros con un futuro incierto. ¿Influye eso en el día a día?
-No creo, porque a los que en principio les han dicho que no cuentan están trabajando muy bien y siendo uno más. Al final, si se quedan, seguro que aportarán al equipo.
«No se olvida»
-Desde su dilatada experiencia, ¿a qué se puede parecer más el Alavés, al Eibar o a la Real?
-No lo sé. La Real es un club diferente, donde la presión es máxima. Aquí creo que vamos a poder trabajar un poco más tranquilos, aunque las últimas temporadas para el Alavés han sido difíciles y hay que empezar bien para no pasar apuros.
-¿Se palpa esa tensión anterior en la caseta?
-Sí, pero ahora parece que las cosas se están haciendo mejor y lo importante es ir creciendo, consolidar el club en esta categoría y no renunciar a nada. Trabajar semana a semana y ver dónde nos deja la clasificación al final.
-Volviendo al Eibar, usted ya sabe lo que es hacer buenas temporadas desde la humildad.
-Sí, somos un equipo que se ha hecho para ir trabajando desde la humildad y sin grandes figuras hacer un buen grupo de trabajo, que eso en la Segunda División normalmente da buenos frutos.
-Insiste en la importancia de empezar bien. De momento ése debe ser el único objetivo.
-Sí, ahora todo el mundo en Segunda vende un poco de humo con ascensos y en la cuarta jornada todos se ponen nerviosísimos. Hay que estar tranquilo y empezar bien. Un buen inicio no lo es todo, pero sí es importante para ir creciendo.
-Hace apenas mes y medio estaba casi en Primera con la Real Sociedad y el Alavés, en Segunda B. En dos minutos cambió todo. Eso no se olvida, ¿no?
-Evidentemente, no se olvidará nunca. Fue muy duro, porque todo el trabajo de un año se nos fue en dos minutos y hubiera sido un ascenso importante para la Real. Pero el fútbol es caer y levantarte. Ahora estoy aquí con la camiseta del Alavés y la máxima ilusión del mundo. Son las cosas que tiene este deporte.
-¿Esas cosas se comentan ahora en el vestuario cuando se encuentra con los protagonistas del otro lado?
-Por supuesto que se habla, cuando convives, cuando estás comiendo... Lo recuerdas. Son cosas del fútbol que ellos lo rememoran como algo inolvidable y yo, negativamente. Pero ahora estamos todos tirando del mismo barco y eso es lo importante.