Produce bienes industriales, factura 49 millones de euros al año, emplea a un centenar de trabajadores, está implantada en la costa este de China, sobre todo en Shanghai y alrededores, se abastece en el mercado local y luego exporta. Es la radiografía de la empresa vasca media estable cida en el 'gran dragón' según un informe elaborado por el Instituto Vasco de Competitividad y la oficina de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (Spri) en China, al que EL CORREO ha tenido acceso, y que también muestra las grandes diferencias existentes entre las distintas compañías.
Las conclusiones, presentadas ayer por la directora de la Spri en aquel país, Miren Madinabeitia, y discutidas por los participantes del curso sobre competitividad en China celebrado esta semana en Shanghai, se basan en el estudio de 33 de las 96 empresas presentes en el país, que suman 110 implantaciones, a las que se les ha garantizado el anonimato. El informe presenta datos relevantes, como por ejemplo que sólo el 4% de las implantaciones 'gana mucho', aunque un 38% más asegura que 'gana algo'. En el lado opuesto, un tercio afirma perder dinero, y la cuarta parte restante tiene una cuenta de resultados neutra. Ni pierde ni gana.
Fuerte expansión
Todo ello demuestra que, si bien China puede resultar una necesidad para la supervivencia de algunos, dista mucho de ser la panacea. De hecho, un 26% de las compañías consultadas reconoce que se ha implantado por razones de mercado, mientras que un 16% lo ha hecho para abaratar costes. Pese a las dificultades que tienen que superar, las empresas de Euskadi han redoblado en los últimos tiempos su apuesta por el gigante asiático, como lo demuestra el hecho de que en los últimos cinco años se han multiplicado por seis los proyectos vascos presentados e impulsados por la Spri para hacer negocios allí.
De cara al futuro, Miren Madinabeitia, asegura que «las empresas son optimistas». Basa su afirmación en que un 79% espera ganar algo o mucho de aquí a tres años, y ninguna prevé perdidas en ese plazo. Eso sí, algunas lo pasarán peor que otras. «Las materias primas y la mano de obra están al alza, razón por la que es necesario tener una estrategia bien planificada, y a largo plazo, para obtener rentabilidad. De lo contrario puede haber problemas».
Son las pymes que se han establecido en China para abaratar costos y exportar sus productos de vuelta a Occidente las más vulnerables a esta segunda revolución industrial del gigante asiático. La estrategia reactiva de la mayoría se traduce en planificación deficiente y escaso conocimiento del medio, elementos que abocan claramente al fracaso. Además, en las pymes, el peso de la implantación sobre el total de la empresa es mucho mayor, y supera incluso al de la matriz (de media supone un 53% del total).
Madinabeitia coincide en que China ha dejado de ser el país del 'todo a cien' y que, aunque tiene potencial como para erigirse en centro de operaciones de un buen número de empresas que quieran explotar el continente que más crece del planeta, «no está de más considerar otras posibilidades para la producción de menor valor añadido, como India o Vietnam».
Un mercado complejo
«En cualquier caso, no veremos un éxodo a estos países», puntualiza la directiva de la Spri. «Ningún país ha conseguido atraer un número similar de empresas vascas en tan poco tiempo. Pero hay que recordar que se trata de un mercado muy complejo y competitivo, nada fácil». Sin embargo, es posible que el actual escenario de crisis no haga sino impulsar aún más esta tendencia al alza.
El 85% de las empresas vascas implantadas en China pertenecen al sector de la industria manufacturera, en el que destaca la importancia de la construcción de maquinaria y equipo mecánico, que cuenta con 44 implantaciones. Sin embargo, el sector servicios comienza a despuntar y ya se puede encontrar hasta un bufete de abogados vasco. « A pesar de su reducido tamaño, Euskadi ya está en el grupo de cabeza del Estado en cuanto a presencia en China», concluye concluye.