Con un mensaje conciliador, muy alejado del discurso autocrítico en el que hace sólo unos meses dio por «agotado» al tripartito, José Luis Bilbao asegura en esta parte de la entrevista que comparte «absolutamente» los términos en los que se articula la consulta de Ibarretxe y lamenta que el Gobierno español haya desaprovechado una «segunda oportunidad de buscar un encaje amable de Euskadi con España». Todo ello, antes de mostrar su preocupación por el recrudecimiento de la «sinrazón» de ETA: «Soy pesimista», reconoce.
-Los proyectos que ha presentado la Diputación coinciden con un momento en que la política vasca se encuentra prácticamente monopolizada por la consulta de Ibarretxe. ¿Hay una parte del PNV trabajando ya en la precampaña mientras el Gobierno vasco sigue centrado en «las cosas de la política»?
-Nosotros nos dedicamos a la política de las cosas. A veces aburrimos a la gente siempre con lo mismo, pero las cosas de la política también son necesarias. Lo digo claramente: ésta va a ser la segunda oportunidad que va a perder el Estado español para buscar, como dice el propio lehendakari, un encaje amable de Euskadi con España.
-¿Existe una directriz del EBB para diferenciar las actuaciones de la Diputación y del Gobierno vasco?
-A mí no me ha llegado nada de eso. Lo que sí tenemos los responsables públicos del PNV es un compromiso conjunto: el proyecto de 'Think Gaur'. Iñigo Urkullu dijo en el acto del BEC que la 'hoja de ruta' y el 'Think Gaur' son distintas caras de la misma moneda. Y yo participo de eso al cien por cien.
-¿Qué futuro augura a la consulta de Ibarretxe?
-Tal como van las cosas, está complicado. ¿Qué va a pasar luego? Ni idea. Pero ya ha habido dos intentos de buscar un encaje amable de Euskadi con España que han sido abortados por las instituciones del Estado con la responsabilidad de los principales partidos políticos y todos sus aparatos, judiciales y mediáticos. Y eso es penoso. Aquí nadie habla de independencia.
-¿Es partidario de celebrarla a pesar de que ETA sigue asesinando?
-Yo, desde luego, comparto absolutamente el planteamiento político y la iniciativa institucional que está llevando el Gobierno y que respaldamos las gentes del PNV. La realidad es que somos diferentes. Aquí hay gente que piensa diferente. Y podemos dejar de hablarnos o podemos llegar a acuerdos con otros. Luego tenemos a ETA, que es otra cuestión. ETA no debe influir en la vida política. Otra cosa es que influya y que la emponzoñe, que es cierto. Porque algunos hacen carroña de esto.
-¿Qué opina de que ETA estuviese dispuesta a repetir con el edil del PSE Benjamín Atutxa el 'modus operandi' que empleó para asesinar a Miguel Ángel Blanco?
-Supone un retorno a la estrategia pasada de universalizar enemigos: ediles, políticos, fuerzas de seguridad, periodistas... Es el retorno a la sinrazón absoluta. Todos volvemos a ser blancos. La sinrazón de quienes dicen representar a la sociedad vasca pero que en realidad tienen como objetivo a la propia sociedad. Soy pesimistas de cara al futuro. Nos espera un periodo largo de violencia. No se puede esperar una situación de parón o de tregua.
Recuperar la centralidad
-De todas formas, en una conferencia en abril dijo que los plazos de la consulta deberían ser más flexibles.
-Espera. Esa conferencia la ofrecí en un momento determinado. En ese momento todos desde el PNV estábamos diciendo: 'señor presidente del Gobierno español, queremos un acuerdo con usted'. Los plazos claro que se acababan. Y el paso del tiempo me dio la razón. No hubo acuerdo y estamos donde estamos.
-¿Cree que la consulta contiene un rechazo explícito de ETA?
-Sólo hay que oír el discurso que hizo la del Partido Comunista de las Tierras Vascas. Hacía tiempo que no oía un discurso tan duro, descalificador y zafio contra el lehendakari, el PNV y el tripartito. Y al final, para que os jodáis, os doy un voto que es lo que necesitáis. Sabíamos que iban a hacer aquello que más daño hiciese al PNV.
-Iñaki Azkuna dijo que le avergonzó ese voto.
-A mí ese voto me sentó muy mal porque le escuché a aquella decir las cosas que dijo. Pero forman parte del juego. ¿Ilegalizaron sus candidaturas? No. Alguien quiso entonces que formaran parte del juego.
-¿Cree que la iniciativa debería tener un consenso mayor?
-Ojalá lo tuviera. ¿Pero qué pasa aquí? ¿El consenso vale cuando estoy yo, pero no vale cuando no participo? Eso dice el PSOE.
-Usted no aplaudió la intervención de Ibarretxe en el Parlamento.
-Vamos a ver, no sé las veces que la presidenta del Parlamento dijo que no se aplauda en la tribuna. Cumplí sus instrucciones, y la lectura que se hizo es que no aplaudí porque no estaba de acuerdo.
-¿El plan de 'Euskadi 2020' supone que el PNV debe modernizarse?
-Las organizaciones tienen que ser capaces de leer el tiempo en el que viven. La sociedad vasca de hoy es muy diferente a la del año 78. Hoy en día autogobierno, ikurriña, euskera son términos asumidos, normalizados. Hoy tenemos otros retos por delante. Hay que ser capaces de seguir conectando con la realidad social. Toda organización que no es capaz de responder a la sociedad de su tiempo, sencillamente, desaparece. Y no es nuestro caso.
-¿Comparte la opinión de Iñaki Azkuna, que dijo que el PNV debe recuperar la centralidad?
-Si alguna virtud ha tenido el PNV es ser un partido que expresaba la centralidad de la vida política y social vasca. Centralidad significa ser el cauce de confianza mayoritaria de la sociedad. Ese referente de que 'aquí el PNV es el que hace bien las cosas' es lo que debe seguir siendo este partido. Aquí nadie concibe hoy en día cómo puede ser esto sin el PNV. Puede pasar. Hay unas elecciones dentro de unos meses y puede ganar otro. Pero a más de uno le diría que haga una reflexión. ¿Qué pasaría? Y no es una llamada al miedo. ¿Pero qué pasaría con todos los temas culturales, con la educación?
-¿Qué calendario electoral espera?
-La convocatoria de elecciones corresponde al lehendakari. No tengo información privilegiada, pero yo creo que serán en primavera.
-En abril dio por «agotado» al tripartito. ¿Sigue pensando igual?
-El tripartito tiene fecha de caducidad, que es la convocatoria de elecciones autonómicas. Cuando hay elecciones, se presentan los partidos, no los gobiernos.
-En 2006 dijo que había lehendakari para largo. ¿Cree que Ibarretxe es el candidato idóneo para el PNV de cara a las próximas elecciones?
-Eso habrá que hacerlo en su momento. Pero creo que Ibarretxe es el mejor candidato para las elecciones autonómicas del año que viene.
-¿No crea demasiadas fricciones?
-Todos creamos fricciones. Ha intentado dos cosas dos veces y le han dado dos portazos.
-¿Usted es partidario de intentarlo en una tercera ocasión?
-Y una quinta y una sexta si hiciera falta. Y hasta setenta veces siete.
-En su conferencia también apostó abiertamente por alcanzar pactos con el mundo socialista.
-En esas fechas tratábamos de alcanzar un acuerdo entre PNV y PSE, entre Ibarretxe y Zapatero. Ese acuerdo debería llegar, pero también decía que creía que no se iba a producir. Y no es posible porque hay algunos que van a primar intereses cortoplacistas y electorales antes que levantar un poco la cabeza y mirar más allá. No tienen visión de Estado. Les falta altura de miras. Sólo están pensando en convertir a Patxi López en lehendakari. En nada más.
-¿Pueden producirse en estas elecciones unos resultados similares a los que se dieron en marzo?
-Creo que no. El voto ideologizado cada vez tiene menos peso y la gente cada vez mira más de qué va cada elección, qué es lo que está en juego. Y lo que está en juego en estas elecciones no es lo mismo que en las generales, que para nosotros siempre han sido las más complicadas de transmitir a la ciudadanía.
-A nivel personal, aquel discurso le supuso bastantes críticas desde dentro de su partido. Después se apartó durante un tiempo de la primera línea pública. ¿Por qué?
-Lo que decidí es no responder a nadie. Porque he oído muchas barbaridades. A algunos que aplaudían con los pies les recomendaría que se leyeran bien la conferencia. Alguno pensó que me estaba desmarcando del lehendakari y de la ponencia política del PNV. Cosa que no es cierta. Decidí callarme, pero no porque nadie me lo ordenara.
-¿Se sintió solo a la hora de lanzar esas ideas?
-Yo hice una reflexión en voz alta.
-¿Sigue descartándose para optar a lehendakari?
-Calla, calla. Cada uno a lo suyo.