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A la hora de irse de vacaciones, lo más eficaz en términos de seguridad alimentaria es limpiar a fondo la cocina y no dejar producto fresco alguno, ni siquiera en la nevera
26.07.08 -

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Los gérmenes no veranean
. Limpiar la cocina antes de marcharse de veraneo evita encontrarse desagradables sorpresas a la vuelta. / E. C.
El cuadro se repite año tras año, porque hay cosas que no cambian, están en el ser humano. Quien no se haya ido ya de vacaciones estará a punto de hacerlo y el fuerte deseo de dejar atrás las obligaciones y dar esquinazo al menos durante unos días al despertador, a los horarios rígidos y a las manías del jefe hacen que el día antes de salir la excitación y los nervios, además de quitarnos el sueño, nos jueguen malas pasadas.
No se trata de una manía ni, menos aún, de una exageración: cada año se producen en nuestro país miles de intoxicaciones alimentarias, algunas de ellas graves, y detrás de ellas están descuidos evitables y que pueden hacer aún más pronunciada la cuesta que representa el regreso de vacaciones.
LA HIGIENE
Elimine todos los focos contaminantes
De todas las estancias de la vivienda, la cocina es el lugar preferido por los microorganismos para crecer y proliferar. Una simple lechuga (sí, también, aunque se encuentre en el frigorífico) puede, con el paso de los días, convertirse en un foco infeccioso. Por este motivo, en esa lista de tareas a la que adjudicamos el título 'no olvidar' antes de salir de vacaciones, añadamos una esencial: dejar la cocina en impecables condiciones higiénico-sanitarias. El objetivo es que cuando regresemos, la cocina no constituya un foco de contaminación microbiana que ponga en peligro nuestra salud.
Todas las medidas preventivas para evitar la contaminación de superficies, utensilios y alimentos están vinculadas a la higiene y la limpieza. Y persiguen evitar sorpresas indeseables a la vuelta, como la aparición de plagas de moscas, hormigas, cucarachas e incluso roedores, o como los alimentos o platos en mal estado, los olores desagradables y los focos infecciosos que podrían originar toxiinfecciones alimentarias. No es casualidad que la mayoría de estas intoxicaciones se produzcan en verano: las altas temperaturas aumentan el riesgo de deterioro de los alimentos y favorecen el desarrollo de microorganismos, buena parte de ellos patógenos.
No se trata sólo de mantener limpios los electrodomésticos y los utensilios y espacios relacionados con la comida, sino de asegurarse de que se han desinfectado de manera correcta. Centrémonos en lo que hay que limpiar, y a conciencia, antes de salir: nevera, lavavajillas, despensa o armarios, fregadero, encimeras y cubos de basura y zona aledaña.
FRIGORÍFICO Y DESPENSA
Ojo con los microorganismos
Los microorganismos más capaces de desarrollarse y multiplicarse en los alimentos refrigerados son los denominados Aeromonas hydrophila, Listeria monocytogenes y Yersinia enterocolitica. Se califican de patógenos y conviene evitar su presencia y permanencia en nuestra cocina porque su sola existencia ya es signo de alarma. El peligro aumenta si se dan las condiciones que propician la multiplicación de estos patógenos por encima de los niveles de 'microorganismos de alteración', caso en el que podría llegarse a cantidades de patógenos capaces de desencadenar un brote de toxiinfección alimentaria, incluso antes de que se apreciaran los signos externos -fuerte olor, aspecto envejecido del alimento- que retraen de su consumo.
Para sortear este riesgo, antes de marcharnos durante varios días o semanas y tanto si se encuentran en la nevera como en la despensa o los armarios, hay que revisar las fechas de caducidad de los alimentos que las tengan, pero también ha de comprobarse el estado de los productos frescos no envasados. Y si tenemos previsto llevarnos algo para el viaje, elijamos los que vayan a caducar antes y tengamos en cuenta que si transportamos congelados y observamos que tras el viaje han comenzado a descongelarse, aunque sea de forma parcial, no debemos congelarlos de nuevo.
Con la nevera ya vacía, iniciamos el proceso de limpieza. En primer lugar, la desconectamos. Después, limpiamos el interior, incluidos los accesorios y siguiendo las instrucciones del fabricante. Algunos frigoríficos abren una interesante posibilidad al usuario, la función 'vacaciones', que permite mantener en funcionamiento el congelador con un consumo mínimo de energía mientras que el refrigerador queda desconectado.
Ya en la despensa, retiremos los alimentos cuyos envases estén deteriorados y en ningún caso los dejemos fuera de los armarios, ni fuera de su atmósfera protectora. Y limpiemos a fondo la superficie y paredes de estos armarios si fuera necesario. La amenaza de plagas de hormigas siempre está ahí.
LAVAVAJILLAS Y FREGADERO
No deje nada dentro
El lavavajillas, con el fregadero, es un posible foco de contaminación de los alimentos. Evitarlo es muy sencillo: basta con no dejar en su interior vajilla ni utensilios de cocina sucios. Cazuelas, vasos, cubertería y platos deben limpiarse, secarse y guardarse; y mejor no dejarlos secando en el escurridor. La principal medida para asegurar la higiene en el fregadero es dejar el tapón puesto (primero, hay que asegurarse de que el grifo no gotea, al menos si no desea aguarle el descanso a su vecino de abajo); así se evita, por un lado, que penetren malos olores por el sumidero y, por otro, que utilizando esta vía accedan a la cocina hormigas y cucarachas. Cortar el paso del agua está más relacionado con la seguridad general de la vivienda que con la higiene. En cualquier caso, conviene, ya de vuelta al hogar, dejar correr el agua durante unos segundos antes de su uso con el fin de renovar la que haya podido quedar estancada.
LIMPIEZA GENERAL
No está de más un repaso al hogar
Los armarios encastrados en la encimera pueden convertirse en foco de contaminación si no se limpian y desinfectan adecuadamente, ya que interfieren con la zona de manipulación de alimentos. Antes de emprender el viaje de vacaciones podemos aprovechar para hacer limpieza y desinfección general, tanto de superficies (suelos, paredes o encimeras, entre otros), como de electrodomésticos. Tarea que incluye también la desinfección de los utensilios de limpieza, trapos y diverso material utilizado.
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