Sorpresa e indignación. Los vecinos de la urbanización 'El Cardizal' de la localidad riojana de Ezcaray no salían aún ayer de su asombro. No podían creer que en este lugar «tan tranquilo» el 'complejo Vizcaya' de ETA pudiera tener su base de operaciones. Los lugareños son conscientes de que su municipio tiene un enorme atractivo turístico, y que muchos políticos vascos ven en él un refugio y vía de escape para los fines de semana, pero nada les hacía sospechar de la peligrosidad de algunos de los residentes 'ocasionales'. Todas las personas que accedieron a realizar declaraciones para este reportaje prefirieron ocultar o mostrar parcialmente su identidad.
«Estas cosas no te las esperas», confesaba Carlos, un bilbaíno con piso en la urbanización que aseguraba haberse sentido «sorprendido» al tener la primera noticia de la localización y conocer el registro del piso de los padres de Maialen Zuazo. No era el único en expresar su extrañeza por lo ocurrido. Javier, otro bilbaíno que se enteró «por Internet» de todo lo sucedido y que suele pasar sus días libres en el apartamento que sus padres adquirieron hace más de treinta años, lamentaba lo ocurrido porque el paraje es «muy tranquilo y muy bonito». «Es una pena que vengan a molestar y a estropearlo con esta historia», añadía.
El hombre reconocía sentirse afectado porque «tengo muy buenos recuerdos de la infancia pasada aquí». «Este es un pueblo pequeño, y aunque sabes que viene gente importante y hay muchos vascos, no te esperas algo así».
Otro de los muchos vecinos habituales durante el año relataba que cuando se inició toda la operación previa al registro «hubo un poco de confusión, porque en un principio creíamos que era un control policial, sin más. Una vez que supimos de lo que se trataba sentimos alegría, alegría porque con ello se estaban evitando males mayores; pero, al mismo tiempo, tristeza y consternación porque se confirmaba una sospecha sin pruebas que teníamos en el pueblo desde hace años, aunque nunca pensamos que podría llegar a tener la magnitud de lo que se ha descubierto».
La rabia que inundó toda la comarca se expresó en forma de concentración a las seis de la tarde en el municipio de Valgañón. Trescientos ciudadanos guardaron silencio para exigir la desaparición de ETA. Al frente estuvo el presidente de La Rioja, Pedro Sanz que aseguró que los vascos serán «siempre bienvenidos» en la comunidad autónoma , mientras que «maldecidos los etarras».