
Una olla de explosivo preparada ya en el zulo de getxo. / Archivo
En Francia, ¿más casualidad que seguimiento?
Asier Aceiza -considerado lugarteniente del jefe de los comandos etarras, Garikoitz Aspiazu, Txeroki- y Olga Comes fueron capturados por la Gendarmería francesa después de que se dieran a la fuga tras protagonizar un accidente de tráfico con el coche marca Citroen robado y equipado con matrículas falsas en el que viajaban. Han pasado la noche en la comisaría de Dijon.
Agentes de la Subdirección Antiterrorista (SDAT), que está al frente de la investigación junto a la policía judicial de Dijon, fueron enviados ayer desde París para hacerse cargo del interrogatorio de los dos etarras y de las pesquisas. De momento "no hablan", afirman fuentes bien informadas.
Los terroristas ya prepararon en noviembre una emboscada a los agentes
Un grupo se iba a desplazar desde Francia para cometer el atentado en Getxo de forma inminente
El zulo localizado ayer en Getxo contenía 35 kilos de explosivos y dos ollas metálicas
El desarticulado '
comando Vizcaya' de ETA pretendía atentar a finales de este mes contra un furgón de la Ertzaintza en la localidad vizcaína de Getxo, donde el pasado mes de noviembre ya preparó una emboscada a los agentes. En un comunicado, el Departamento dirigido por Javier Balza ha confirmado la intención de la organización terrorista ETA de atentar contra la Policía Vasca. En este sentido, ha advertido de que la Ertzaintza "ha sido consciente desde el primer momento de que podía ser uno de los objetivos" del 'comando Vizcaya' y que así se trasladó en el seno de la Ertzainetxea de Getxo.
No obstante, recuerda que cuentan con las mejores medidas de autoprotección de las policías europeas y que "se va a seguir tratando de poner todas las trabas a los ataques terroristas". De este modo, se explica que la Ertzaintza está al servicio del pueblo vasco , que va a seguir trabajando para proteger a la ciudadanía de Euskadi y que tiene el "compromiso principal" de detener a los delincuentes terroristas, para lo que colabora diariamente con todos los cuerpos policiales.
Tras insistir en que la Ertzaintza es la "policía del pueblo", el Departamento considera que "es buen momento para que todos los partidos políticos vuelvan a mostrarle su apoyo".
La documentación intervenida por la Guardia Civil en la operación contra el 'comando Vizcaya' permitió conocer que un grupo de ETA se iba a desplazar desde Francia para cometer un importante atentado en Getxo de forma inminente. La hipótesis más bajada era que pudiera tratarse de la colocación de un coche bomba, ya que desde el año 2000 Getxo ha sufrido seis atentados de este tipo, el último de ellos el 19 de mayo, cuando ETA hizo estallar un vehículo cargado con 60 kilos de explosivos ante el Club Marítimo de El Abra.
Al tener conocimiento de los planes de ETA , el Ministerio del Interior avisó al Departamento de Interior del Gobierno vasco , mientras que el delegado del Gobierno en el País Vasco , Mikel Cabieces, se lo comunicó al alcalde de Getxo, Imanol Landa, para que también las autoridades locales tuvieran conocimiento de la amenaza existente.
Se da la circunstancia de que el tercer zulo de ETA localizado ayer por la Guardia Civil en Getxo contenía 35 kilos de explosivos y dos ollas metálicas, una de ellas preparada ya con cinco kilos de explosivo, a la que sólo le faltaba conectarle el sistema de activación. Hoy los detenidos declaran ante el juez Baltasar Garzón, lo que podría dar más datos sobre las intenciones del comando.
Emboscada fallida
Los terroristas ya prepararón el pasado 11 de noviembre una emboscada fallida a los agentes de la Ertzaintza. Un comunicante anunció en nombre de ETA de la colocación de una bomba en el Palacio de Justicia que iba a hacer explosión a las seis y media de la mañana.
Los agentes desplazados al lugar localizaron el artefacto, cargado con 5 kilos de cloratita,y lo desactivaron. Horas más tarde, al comprobar los vídeos de seguridad del edificio judicial descubrieron la existencia de una segunda bomba que había sido colocada en una papelera con tres kilos de cloratita y un kilo de tornillería. Este segundo artefacto era una trampa programada para estallar cuando los agentes estuvieran en la zona comprobando los efectos de la primera.
Aunque la bomba no llegó a estallar, un agente de la Unidad Especial de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza sufrió al día siguiente graves heridas en una mano al estallarle uno de los detonadores cuando examinaba los componentes del artefacto en la base de Iurreta. Como consecuencia de la explosión un segundo agente resultó herido leve.