El Partido Popular del País Vasco ha encontrado en la evolución de la afiliación interna una prueba más de que la retirada de María San Gil se ha saldado sin resentir a las bases. Los resultados obtenidos desde el inicio de la crisis, desatada en mayo por la renuncia de la entonces presidenta a la ponencia política, hasta la fecha de ayer revelan un significativo aumento de la cifra de militantes. En concreto, se han registrado en este período convulso 63 incorporaciones frente a 20 bajas voluntarias. La primacía de las altas con respecto a los abandonos avala la tesis de que el PP sale «más sólido» del congreso que acaba de renovar la cúpula dirigente, presidida por Antonio Basagoiti.
Por territorios, Vizcaya obtiene el mejor balance: 30 altas y 9 bajas. El saldo en Álava también es positivo, con 18 incorporaciones y 7 abandonos. Lo mismo ocurre en Guipúzcoa, cuna de María San Gil, donde se han registrado 15 inscripciones frente a 4 salidas.
Los datos, que repasan todo el período de la crisis, desde la retirada hasta el congreso, refuerzan la progresiva tendencia al alza de la afiliación del PP en Euskadi, cuyo número de inscritos supera ya los 5.000.
Superada la crisis por la marcha de San Gil, el PP que lidera Basagoiti reunió ayer por primera vez al comité ejecutivo con la vista puesta en las próximas elecciones autonómicas, que se celebrarían en primavera, al término de la legislatura, si antes no hay un adelanto de la cita con las urnas. El encuentro sirvió a esta formación para dar por iniciada la campaña electoral, cuya dirección ha quedado en manos del secretario general, Iñaki Oyarzábal.
El papel de Barrio
El 'número dos' del partido asume la presidencia del comité de campaña, en una labor que ya ha realizado en Álava y Vitoria. Este organismo se encargará de la organización de actos y encuestas, entre otras tareas.
Por su parte, el comité electoral que preside Carmelo Barrio confeccionará las listas electorales y el de dirección, los programas que recogerán las propuestas populares. Basagoiti adelantó dos ejes de la campaña que se avecina: el rechazo a la ley de consulta de Ibarretxe y la «garantía» de que los votos que obtenga el PP servirán para intentar «sustituir» al PNV en las instituciones, frente a las «dudas que manifiesta» el PSE para buscar el vuelco en el poder.
La alcaldesa de Lizartza y afín a San Gil, Regina Otaola, avisó de que no podía acudir al comité ejecutivo porque hoy interviene en Ciudad Real en un encuentro entre electos del PP.