
Zona acordonada en Ribadesella, por una bomba de hace unos años. /ARCHIVO
En agosto de 2004, ocho atentados
En el verano de 2004, ETA perpetró ocho atentados e intentó uno más en zonas turísticas, en este caso del norte de España, cuando hasta entonces los objetivos más sureños eran más habituales.
El 7 de agosto de ese año hizo estallar dos bombas de poca potencia en San Vicente de la Barquera (Cantabria) y Ribadesella (Asturias), que causaron daños materiales.
El 12 de agosto, en una acción similar, explotaron dos bombas casi simultáneamente en el Paseo de Pereda de Santander y en la playa de San Lorenzo de Gijón.
Tres días más tarde, un artefacto de escasa potencia explotó en el muelle del puerto de Llanes sin provocar daños personales, y el 21 de agosto dos artefactos explosionaron en sendos contenedores en las localidades pontevedresas de Sanjenjo y Bayona, ocasionando tres heridos leves.
El 28 de agosto de ese año una bomba de escasa potencia explotó en Santiago de Compostela sin causar heridos y otro artefacto fue desactivado en La Coruña.
ETA ha retomado su habitual "campaña de verano", que mantiene desde hace casi 30 años, con la colocación de varios artefactos. La banda terrorista suele atentar contra zonas turistas desde 1979, un objetivo que ha costado la vida de seis personas (tres en 1991, una en 2001 y dos en 2002) y un número elevado de heridos.
No obstante, en la mayor parte de los casos, esas cecenas de atentados han provocados exclusivamente daños materiales, ya que han sido precedidos por llamadas de advertencia de los terroristas. Busca, básicamente, perjudicar a un importante sector económico.
La primera acción de la banda contra intereses turísticos se remonta al 29 de junio de 1979 cuando hizo explotar dos artefactos en Benidorm (Alicante). De hecho, desde entonces la mayor parte de los objetivos se encontraban en la zona mediterránea, aunque en los últimos meses había centrado sus objetivos de este tipo en las costas cántabras, gallegas y asturianas.
Una de las 'campañas de verano' de ETA más intensa fue la de 1996, aunque también fueron numerosas las acciones de la banda en 1985, 1986, 1991, 1993, 2001 y 2002. En 2005 no hubo atentados veraniegos contra intereses turísticos, aunque sí un par de bombas en plena operación salida, en Extremadura y Andalucía.
El 4 de julio, última aparición etarra
La banda terrorista no atentaba este año desde el pasado 4 de julio, cuando hizo estallar una bomba contra un
repetidor del Gobierno vasco en Elguea (Alava). Previamente, el diario
El Correo fue blanco de un ataque, el 8 de junio.
Los últimos atentados con víctimas mortales se remiten al 14 de mayo, cuando una bomba contra la Casa Cuartel de
Legutiano (Álava) provocó la muerte a un agente, Juan Manuel Piñuel, y dejó heridos a otros guardias civiles, y al 7 de marzo, cuando fue asesinado el ex concejal socialista
Isaías Carrasco, a tan sólo dos días de las elecciones.
Cabe recordar que el último "alto el fuego permanente" de ETA se extendió entre marzo de 2006 y el 5 de junio de 2007; ese año se produjo la explosión de un artefacto el 2 de septiembre en Fuenmayor (La Rioja), junto a una carretera del municipio en plena operación de retorno de vacaciones. El verano pasado sólo dejó cinco atentados terroristas, en los que hubo dos guardias civiles heridos de carácter leve, ninguno de ellos contra zonas turísticas.
El primer atentado mortal de ETA tras la ruptura de la tregua tuvo lugar el 1 de diciembre en
Capbreton (Francia), cuando dos guardias civiles fueron tiroteados tras ser detectados por tres etarras con los que coincidieron en una cafetería. Uno de ellos, Raúl Centeno, falleció en el acto, mientras que el otro,
Fernando Trapero, murió cuatro días después.