El arcángel del tripartito está tentado de escribir un libro. Nada de huelgas ni bisturíes. «De relaciones interpersonales», dice misterioso. (Para mí que es de amor). Entretanto, este baracaldés vigoroso, supervitaminado y mineralizado se deja entreleer.
-Tal y como me lo habían contando. «Es un besucón, un adulador nato», me previnieron.
-Eso es falso. Soy educado y beso a quien quiero, pero no soy besucón. Dicen «el consejero de Sanidad besa a las chicas». No, el consejero hace lo que le han enseñado desde niño.
-¿Encanta periodistas o también serpientes?
-Ja, ja. No tengo costumbre de encantar. A algunos caigo bien y a otros mal. Me gusta relacionarme y para eso es vital tener cierto grado de empatía.
-Ya puestos, ¿hay mucho culebreo en la Administración pública?
-No demasiado. Lo que hay es trabajo. Las reglas del juego no son perfectas pero, en general, los trabajadores lo hacen bien.
-En breve cumplirá diez años al frente de la Sanidad vasca. ¿Ya será sano?
-En Francia duran dos años o uno. ¿Eso es sano? El otro día ví a un hombre de 37 años ganando una etapa del Tour. Yo creo que mientras tienes ganas y fuerza se puede seguir.
-Dice un camarada suyo del PNV que es más técnico que político, y que lo mismo podría estar en el PP que en el PSE. ¿Le suelta un irrintzi?
-Eso es una sinvergüenzez. Gabriel Inclán es ahora un político convencido de estar donde está.
-Por lo demás, ¿qué tal lleva el colesterol?
-Supongo que bien, porque me cuido.
-¿Y la bilirrubina?
-¿Por eso del amor? En su lugar. No me sube la bilirrubina, ja, ja.
-¿Cuándo se hizo el último chequeo?
-Hace mucho. No creo que haya que ir al médico cada seis meses, ni cada año ni cada dos. Nos estamos volviendo muy dependientes y hay que ser más autoresponsables.
-En Cruces, por supuesto.
-No. Aquello fue en una donación de sangre.
-Ya. Y dígame, ¿es cierto ese rumor que corre por los pasillos del Parlamento vasco de que tiene una sandwichera en casa que le proporciona ese bronceado 365 días?
-Al Parlamento vasco hay que decirle la verdad, que Gabriel Inclán Iribar va cada fin de semana al monte. En ocasiones, dos veces. La semana pasada estuve en los Pirineos haciendo cinco 'tresmiles'. Mire mi muñeca (me muestra el reverso), está blanca.
-También bucea. ¿La presión del océano es más o menos soportable que la que ejercen los médicos de Osakidetza?
-Llevo mejor la del mar. Los médicos presionan, y a veces con razón. Quiere tener más cosas para hacerlo mejor. Pero eso no es siempre así.
-Azkarraga, Madrazo, Inclán. ¿Quién sale más en los medios?
-Nunca me he fijado en eso. Sé qué presupuesto tenemos y cuánta gente a nuestro cargo, y para bien o para mal, yo tengo más. Parece razonable pensar que tengamos que explicar muchas cosas a la ciudadanía.
-Entre nosotros. ¿Más de tres 'Armanis' en el armario?
-Ja, ja. No. Pero le diré una cosa. Mis pantalones sólo los plancho yo. Soy tan pijo que no dejo que nadie me haga la raya, ja, ja. Aprendí pronto. Mi ama se murió cuando tenía trece años.
-Me cuentan que tiene gran éxito con las mujeres. ¿Qué les da?
-Y con los hombres y con los niños.
-Y que su aspiración más anhelada es ser alcalde de Bilbao. ¿Está en ello?
-Falso. Quien le ha contado eso miente. Mi auténtica aspiración es la paz para este país.
-Ya. Por cierto que Iñaki Azkuna ha dicho esta misma semana, en referencia a la consulta de Ibarretxe, que las cosas no se resuelven a golpe de órdagos. ¿Pide mus o envida a la mayor?
-Me gustaría que las personas que hablan lo hicieran buscando la tranquilidad de este país, no la confrontación. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
-¿Prefiere que hablemos de las tres huelgas generales que le ha tocado lidiar este año?
-Nunca he tenido huelgas generales. ¿Una huelga general es de un día?
-Extrovertido, mediático, vehemente, ¿y qué más?
-Reflexivo, comprometido y trabajador.
-Y abuelo, que se le olvida.
-En mi caso, aitite.