
El corredor del Euskaltel ha sido el más combativo de la etapa. / Efe
El corredor del Euskaltel Egoi Martínez no pudo aguantar la decepción del segundo puesto en la cima de Prato Nevoso y dejó escapar lágrimas de rabia y de decepción nada más pasar la meta, un palo fuerte por haber dejado escapar "una de las mejores opciones" de su vida. El australiano Simon Gerrans le superó en el sprint final, pese a que le había prometido que no le disputaría la victoria final. Egoi le increpó en la meta. "¡Me habías dicho que no sprintarías!", le dijo en inglés.
Superada la decepción del segundo puesto, el ciclista español se negó a caer en la desesperanza y apostó por sacar conclusiones positivas de la etapa. "Espero tener más oportunidades como la de hoy, pero si es así, no me volverá a pasar lo mismo", afirmó. "Creo que Gerrans no ha actuado bien, pero ya está pasado y ahora tengo que mirar al futuro. Espero tener otras ocasiones como ésta, pero si las tengo no me volverá a pasar lo mismo", aseguró el ciclista de Euskaltel.
A sus 30 años, el ciclista no pierde la fe e, incluso, ve en la etapa de hoy motivos para sentirse satisfecho. "Antes sentía presión cuando iba a ganar, no lo llevaba bien, pero hoy he sabido mantener la calma y la confianza en mí. Además las piernas me han respondido. Pero cuando venían las rampas más duras todos íbamos justos y no les he podido dejar", ha señalado.
El más combativo
Pasa página enseguida y espera que su buena actuación en Prato Nevoso sirva de acicate para que la formación vasca logre la victoria en el Tour que se le escapa desde que Iban Mayo coronara en cabeza el Alpe d'Huez en 2003. "En el equipo hay compañeros mejores que yo y que penarán que pueden ganar. Samuel (Sánchez) es un ganador y pasado mañana tiene una etapa que termina en bajada y que puede ser una buena oportunidad para él", afirmó Egoi.
El ciclista de Etxarri-Aranatz, en Navarra, lo había intentado en otras etapas del Tour , pero nunca pasó tan cerca del triunfo como en la cima de Prato Nevoso. Estuvo escapado 170 kilómetros y se quedó a un paso de ganar una etapa alpina. Estuvo acompañado del español José Luis Arrieta, del estadounidense Danny Pate y de Gerrans. Fue el más combativo de los fugados y así se lo reconoció la organización. Es un consuelo pequeño para un ciclista que pasó al lado de un triunfo.