«No somos capaces de cubrir los puestos de trabajo cualificados que creamos». Así de rotundo se mostró el todavía rector de la Universidad Pública Vasca, Juan Ignacio Pérez, en la presentación ayer del informe sobre la inserción laboral de la promoción de titulados de la UPV del año 2004, junto al consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social, Joseba Azkarraga. «Los datos indican que no hay paro -continuó Pérez-, pero no podremos cubrir los puestos vacantes en muchas especialidades. Necesitaremos titulados superiores, enfermeras, médicos, ingenieros y profesores. Éste es el reto del futuro».
Son precisamente esas titulaciones -en las que se registran ya importantes carencias de especialistas en el País Vasco- las que presentan unas tasas de ocupación más elevadas: las relacionadas con la salud (95%) y las técnicas (94%), según revela el análisis sobre inserción laboral entre universitarios. La solución pasa, apuntaron ayer los responsables educativos, por dar una mejor información a los estudiantes con el fin de que elijan aquellas disciplinas que ofrecen una mejor salida laboral y que tanto necesita la sociedad.
«No somos lo suficientemente buenos orientando a nuestros alumnos, ni antes de entrar en la Universidad ni durante su estancia en ella», reconoció el rector. Tampoco se puede hablar como justificación de esa carencia de especialistas de que se esté produciendo una «fuga de cerebros», puesto que sólo el 10% de los titulados de la promoción de 2004 trabajan fuera del País Vasco. «De hecho -apuntó el responsable de la institución académica-, tenemos más doctores de los que formamos». La caída de las tasas de natalidad junto a este déficit de información serían, por tanto, los grandes obstáculos para solucionar «este problema de país, que no de universidad», concluyó Pérez.
Esta preocupación por el futuro no empañó la satisfacción por los positivos resultados que recogía el estudio, que llevan a una conclusión clara: la Universidad no es una fábrica de hacer parados. Apenas una tasa de paro del 6,9% entre los integrantes de la promoción de 2004, un nivel de encaje del empleo con los estudios realizados del 83,7% y el hecho de que el 90% de los licenciados trabajen en el propio País Vasco son los datos más positivos.
Las mujeres, peor
El informe de la promoción de 2004 mejora prácticamente todos los valores de la serie iniciada en 1998 y demuestra que ingresar en la UPV, en contra de la creencia popular, no supone ir directamente a la cola del INEM: la tasa de paro se sitúa en el 6,9%, un buen porcentaje si se tiene en cuenta que el desempleo juvenil alcanza el 10%. El indicador de la actividad, es decir, el de aquellos que tienen predisposición efectiva de trabajar y trabajan, asciende al 96,5%; el «empleo enjacado al sector terciario», que indica la calidad del trabajo desempeñado, llega al 83,7%. A esas cifras hay que añadir que siete de cada diez encuestados dice afanarse en áreas relacionadas con sus estudios. Y el sueldo medio llega a los 1.351 euros. «La UPV debe difundir con orgullo estos resultados y transmitirlos fielmente a la sociedad, a los futuros alumnos y a sus familias», afirmaron con entusiasmo los responsables educativos.
Hay algunas sombras entre tanta estadística favorable: sólo un 54,5% del empleo es estable, una cifra mejor que en promociones anteriores, pero que no puede ser calificada como positiva. Las mujeres juegan, además, con desventaja en la mayoría de los apartados estudiados. Azkarraga explicó que «el factor discriminador está en la elección de la carrera a cursar». Las jóvenes optan por estudios con menos salidas y peores salarialos.
Queda margen para mejorar en el acceso del recién titulado al mercado de trabajo. Los puntos a reforzar, según se desprende del estudio, son las prácticas en empresas, la formación en idiomas extranjeros, la dotación de los laboratorios y el equipamiento informático.