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Política

IÑAKI OYARZÁBAL SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO POPULAR VASCO

Oyarzábal tiende la mano al PSE para desalojar al nacionalismo, pero acusa a Patxi López de ser «el socio más barato» del lehendakari

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«Hablaremos con todos, pero con el PNV de Ibarretxe no se puede ir ni a heredar»
Oyarzábal posa en el txoko de la sede. / IGOR AIZPURU
Iñaki Oyarzábal de Miguel (Vitoria, 1966) celebra la llegada de «una nueva etapa» en el Partido Popular del País Vasco, tras el congreso que ha renovado la ejecutiva y ha proclamado presidente a Antonio Basagoiti. Oyarzábal apuesta sin tapujos por el diálogo y la apertura de miras en su presentación como secretario general. No renuncia a la tradición de centro-derecha de su partido, pero incorpora el valor de la solidaridad como una de sus señas de identidad. Así es el 'número dos' del PP de Euskadi.
-¿Cuál es la labor primordial del secretario general?
-La coordinación de todas las áreas del partido. Trabajo interno, trabajo duro y tener la maquinaria del PP a punto para preparar las elecciones autonómicas.
-Destacan de usted su capacidad para meter en cintura al personal si es necesario, en un partido en el que han proliferado los críticos.
-Bueno, llevo muchos años siendo secretario general en Álava. Trato de tener un equipo motivado y que funcione. No sé si los secretarios generales tenemos el papel de malo, eso es lo que se dice y que el presidente tiene el papel de bueno, pero yo estoy entusiasmado con la tarea de incorporar a todo el mundo, después de los momentos que hemos vivido.
-Dicen que no se anda por las ramas. ¿Cuál es su mensaje para los críticos?
-Puesto que el congreso ha demostrado que hay una inmensa mayoría que apuesta por la nueva etapa. Espero que remen en la misma dirección. Trato de decir las cosas que pienso y creo. Y me gusta que la gente lo sepa. Nunca voy por detrás; es bueno ir de frente.
-Basagoiti ha manifestado su confianza en usted, aunque su nombramiento, impuesto por el sector de Álava, generó en la víspera del congreso un momento convulso.
-No creo que mi nombramiento fuera impuesto. Es lógico que unos tengan sus partidarios y otros, otros. Y reconozco que los otros nombres que sonaban me merecen todo el respeto y tienen una valía tremenda. Yo agradezco la confianza que Antonio Basagoiti ha depositado en mí porque considera que conmigo resolvía mejor la situación.
-¿Se puede hablar de un 'lobby' alavés en torno a la figura de Alfonso Alonso?
-No. Se puede hablar de un PP alavés muy unido, que trabaja en equipo, que tiene muy buena sintonía y que sabe hacer las cosas. Pasamos de ser la quinta fuerza en Álava a la primera. Tenemos experiencia.
-¿Qué le ofrece a Basagoiti?
-Lealtad y mucho trabajo. La confianza en que tenemos que afrontar esta etapa de otra manera, apostando por la moderación, porque yo quiero un partido más centrista, más abierto. Yo también estoy en la línea de que hay que apostar por las mujeres, por los jóvenes. Creo en esta nueva etapa que también abre Mariano Rajoy.
-Unos de los perfiles que Basagoiti destaca de usted es su conocimiento de los temas sociales.
-Y se lo agradezco. No nos podemos resignar a que en este país todo lo impregne el nacionalismo, que intenta controlar los movimientos sociales. Me rebelo. En Álava he tratado de movilizar a los vecinos para que se asocien, a los padres para que defiendan públicamente la educación que quieran para sus hijos. Es importantísimo conocer y apoyar cualquier movimiento ciudadano, para evitar la red tejida por el PNV.
-En un partido en el que, como en otros, hay que hacer equilibrios de poder, ¿qué hay visto más, halcones o palomas?
-Lo que he visto es una ilusión tremenda y mucha confianza en el futuro, en el cambio. He visto que Antonio, y lo que representa, sintoniza con la inmensa mayoría. No sé quiénes son halcones y palomas, no sé quiénes son duros y blandos. Lo que quiero es presentarnos a la gente como lo que somos: mucho más centristas, más moderados y abiertos de lo que algunos se han encargado de hacer que parezcamos.
-Ha sido uno de los pocos que hizo frente a las críticas de María San Gil a la línea oficial. ¿Le parecieron excesivas las alusiones a la ausente en el congreso?
-Me pareció bonito que obtuviera un reconocimiento unánime. Todos la recordamos, es un signo de respeto y cariño. Pero ahora tenemos que mirar al futuro. Este congreso sirvió para recordar lo que hemos sido y para poner las bases de lo que vamos a ser.
-No sólo se cierra la etapa San Gil; también la de Jaime Mayor Oreja. Usted fue defensor suyo, cuando el PP despegaba en Euskadi.
--Pues sí. Creo que Mayor Oreja supo concitar alrededor del espacio del centro-derecha y del PP a un gran número de vascos, defendiendo un espacio que podíamos compartir con mucha gente. Representó todo eso en los años noventa. A partir de las elecciones de 2001, simplemente hemos entendido en el PP que teníamos que ir por otro camino.
-¿El PNV está ahora dentro de los partidos con los que es posible el acuerdo?
-No tenemos que tener miedo a hablar con nadie. Estamos abiertos al diálogo con todos, pero el PNV de hoy es un PNV controlado por Ibarretxe y por Egibar, muy radical. Está dando los coletazos a diez años de pactos con Batasuna y de guiños al nacionalismo más extremo. Con este PNV no se puede ir ni a heredar.
-¿Hay un nacionalista desencantado que puede acabar en el PP?
-Hay vascos que han votado al PNV que no están dispuestos a que Ibarretxe nos lleve por la vía de la división. Que se sienten vascos y quieren un partido que defienda nuestra manera de ser. Eso lo podemos hacer nosotros. Sin radicalismos. Y a esas personas que quieren el acuerdo y que construyamos país, tenemos que ofrecerla nuestra mano tendida.
-Los socialistas desconfían del ofrecimiento.
-Los socialistas están en una estrategia muy clara. No quieren sustituir al PNV, quieren ser su socio. No quieren ser el cambio. Nosotros hemos compartido mucho con ellos. Pero el PSE de Patxi López es el socio más barato de Ibarretxe. Le está apoyando porque López quiere asociarse al PNV y formar una coalición PNV-PSE. Hace falta de un PP fuerte para hacer posible el cambio.
-En 2001, PP y PSE fueron de la mano, y triunfó el nacionalismo. ¿Cuando hablan de entendimiento con los socialistas se refieren a repetir la misma entente?
-No. Yo soy partidario de tender la mano al PSE para cambiar las cosas. Para sustituir al PNV, no para copiarle, como quiere hacer Patxi López. Tenemos muchas cosas que defender juntos con el PSE. Podemos compartir la defensa de la libertad, de la alternancia, los derechos de las personas en el País Vasco.
-¿Cuáles son sus principios y valores?
-La defensa de la libertad, el respeto a las personas y sus derechos, la igualdad entre todos los ciudadanos, hayan nacido en Bilbao, Murcia o Sevilla. Y la solidaridad con los que menos tienen.
-Dicen de usted que es la mano derecha de Alfonso Alonso, aunque, ¿preferiría ser la izquierda?
-(Sonríe). Siempre he estado a su lado. Creo en él porque ha demostrado que tiene un discurso capaz de enganchar a muchas personas. Se puede construir un espacio de centro-derecha en el que quepamos todos.
-Hace cuatro años sufrió un problema de salud en coincidencia con el anterior congreso del PP, en el que ganó María San Gil pese a que se postulaba Loyola de Palacio. ¿Cómo ha afrontado este cónclave, también convulso?.
-Tuve un infarto entonces. Esta vez hemos vivido momentos muy difíciles, pero en todas estas semanas he notado las ganas, el aliento de muchísima gente. Nos decían 'adelante, que seguimos, que queremos dar la cara, que no nos vamos a casa'. Estoy orgulloso de cómo hemos salido reforzados tras la crisis.
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