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Sociedad

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA

Los aspirantes rechazados tienen notas medias por encima del notable en una profesión que sufrirá un déficit de 1.300 especialistas en 5 años

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Más de 300 estudiantes vascos se quedan sin plaza en Medicina pese a faltar facultativos
Futuros universitarios y padres esperan que aparezcan las plazas disponibles en las pantallas de la Escuela de Ingeniería Técnica de La Casilla. / PEDRO URRESTI
Las 240 plazas de Medicina que ha ofrecido la Universidad del País Vasco (UPV) para el curso 2008-2009 quedaron cubiertas el pasado miércoles, cinco horas después de que se abriera el periodo de matriculación. La Facultad de Medicina había solicitado más de trescientas pero sólo logró un incremento de veinte para el próximo período lectivo. En España es la Conferencia General de Política Universitaria, que actúa a propuesta de las comunidades autónomas y del Ministerio de Innovación, Ciencia y Universidades, la que decide el cupo de puestos de cada carrera en todo el territorio nacional.
En la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial de Bilbao, los padres de Sofía ayer no querían mirar en la pantalla cuántas plazas quedaban libres. La joven estudiante estaba rota por los nervios y no fue capaz de formalizar su inscripción, así que fue su familia la que escuchó de boca de una funcionaria que ella había conseguido una de las últimas matrículas.
Adur Pérez también tuvo suerte, pero en su caso una minusvalía del 60% le daba derecho a una de las siete matrículas reservadas para los discapacitados, un cupo que, según aseguran en la UPV, es difícil que se cubra en su totalidad.
Sofía y Adur puede que se conozcan en octubre en la Facultad de Medicina, pero nunca conocerán a los 331 chicos y chicas, sobre un total de 571 preinscritos, que se han quedado sin estudiar la carrera en la UPV. Y a ese grupo hay que añadir a los alumnos cuya nota no llega al 8'1 exigido, que han formalizado directamente sus prematrículas en facultades de otras comunidades.
De hecho, a quienes no pueden acceder a la Universidad pública vasca les queda una posibilidad: pagar una matrícula de 10.020 euros al año en la Facultad de Medicina de Navarra. Pero los padres de Sofía no pueden permitírselo. «No llegamos a los 15.000 euros que costaría estudiar en Pamplona, sumando la estancia y la manutención», explican.
«Lloran por los pasillos»
Muy pocas familias pueden pagar tales sumas, de manera que los aspirantes que quedan excluidos de la UPV esperan un año o eligen otra carrera. «Es muy duro», advierte la madre de Sofía. «Esos chicos que lloran por los pasillos son los que no podían estudiar Medicina». No son una cifra, sino 331 dramas en otros tantos hogares.
Algunos padres han decidido tomar cartas en el asunto y han creado la asociación Unigastu Elkartea para solicitar a las instituciones que ayuden a las familias que envían a estudiar a sus hijos fuera de casa. El portavoz, Juan Negrete Gutiérrez, denuncia que las notas de corte, o 'numerus clausus', y el límite de plazas se convierten, en la práctica, en un filtro que determina quién puede cursar una carrera en su casa y quién tiene que marchar fuera, lo que supone un gran esfuerzo para los padres.
«Hoy en día hay que tener un poder adquisitivo muy asentado para estudiar fuera del hogar, aunque sea en otra universidad pública», asegura Negrete. El 40% de los estudiantes se encuentra en esa situación. Además del coste de matriculación, pagan por regla general unos 400 euros por una habitación compartida (según las ciudades) y unos 350 euros de manutención. A estos gastos hay que sumar el transporte público (180 euros) y el material de estudio (200 euros sin contar un ordenador portátil).
No se puede olvidar que, en ocasiones, son dos hermanos los que estudian fuera simultáneamente. La capacidad adquisitiva necesaria para ofrecer una carrera a los hijos en tales condiciones supera los límites económicos impuestos para acceder a las becas.
La falta de plazas en la Facultad de Medicina no es privativa del País Vasco. La Universidad Complutense de Madrid ha establecido una nota mínima de 8'73, la más alta de aquella comunidad autónoma, que previsiblemente dejará fuera a muchos estudiantes.
La UPV insiste que el número de plazas por carrera lo establece la Conferencia General de Política Universitaria y recuerda que las matrículas han aumentado un 15% en toda España, hasta llegar a las 5.821 actuales. En cualquier caso, el País Vasco sufrirá un déficit de 1.300 médicos especialistas en cinco años por la demanda de una población cada vez más envejecida, según datos de Sanidad.
Osakidetza admite que se va a encontrar con «verdaderas dificultades». Los médicos que proporciona la UPV son insuficientes, y la contratación profesionales fuera de Euskadi es problemática por los perfiles lingüísticos exigidos. El panorama lo empeora la fuga de profesionales en busca de mejores sueldos y condiciones laborales.
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