
En la imagen, el ex presidente de endesa, Manuel Pizarro. /ARCHIVO
El Gobierno acata la sentencia y el PP pide la comparecencia de Solbes
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, ha dicho que el Ejecutivo acatará la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, si bien ha precisado que reclamará al Tribunal que aclare "cuál es el margen de actuación nacional" en estos casos.
Solbes ha indicado que aún tiene que conocer el contenido íntegro de la sentencia, si bien ha precisado que pedirá al Tribunal explicaciones sobre las competencias nacionales en materia de regulación energética.
Por su parte, el vicesecretario de Política Territorial del PP y presidente de la formación en Andalucía, Javier Arenas, ha asegurado que el dictamen es "un varapalo muy importante al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero" y que, por ello, ha solicitado las comparencias del vicepresidente segundo y del ministro de Industria.
A juicio de Arenas, se demuestra que "el asunto de las fusiones se condujeron por intereses políticos partidistas, muy ajenos a los intereses de la economía española en su conjunto".
"No se pueden hacer intervenciones políticas en la vida económica y en la vida de las empresas", ha señalado el dirigente del PP, quien ha añadido que "en los últimos días se está poniendo de manifiesto lo que ha sido la pasada legislatura, de preocupación diaria por parte del Gobierno en asuntos que nada tenían que ver con la realidad de lo que vivían los españoles".
La sentencia asegura que "vulneraba la libre circulación de capitales y la libertad de establecimiento"
La CNE tiene "una facultad difícilmente controlable, que entraña un riesgo de discriminación" para las empresas
El responsable de Mercado Interior de la CE confirma que "no hay sitio para los derechos especiales en el mercado interior"
La polémica de la opa sobre Endesa sigue coleando. El Tribunal de Justicia de la UE considera que el aumento de competencias de la Comisión Nacional de la Energía (CNE), que permitió poner condiciones a las opas de E.ON y de Enel y Acciona sobre la eléctrica, viola las normas comunitarias.
El régimen español, que somete la compra participaciones en empresas de energía a la autorización previa de la CNE, "constituye una restricción a la libre circulación de capitales" ya que "puede disuadir a inversores" de otros países de la UE de comprar participaciones en empresas energéticas, ha afirmado el Tribunal en la sentencia emitida hoy. Además, este régimen "entraña una restricción a la libertad de establecimiento", ha añadido en un comunicado el Tribunal, que estudió el caso tras una denuncia de la Comisión Europea (CE).
La sentencia de los jueces de Luxemburgo considera que esas restricciones pueden justificarse por razones previstas en los tratados o por "razones imperiosas de interés general, como la seguridad pública" pero precisa que para ello debe haber "una amenaza real y suficientemente grave".
El régimen español "es desproporcionado"
El Tribunal señala que la mera adquisición de participaciones en empresas que realizan actividades reguladas en el sector de la energía "no puede, en principio, considerarse en sí misma como una amenaza real y suficientemente grave par la seguridad del suministro", indica la nota. Además, afirma que "España no ha demostrado" que el régimen de autorización previa "constituya una medida adecuada para garantizar que se alcance el objetivo" de la seguridad del suministro energético.
En cualquier caso, el Tribunal considera que el régimen español "es desproporcionado" respecto a ese objetivo de garantizar la seguridad del suministro. Asimismo, establece que el régimen de autorización previa otorga a la administración "una facultad discrecional difícilmente controlable por los órganos jurisdiccionales, que entraña un riesgo de discriminación" para las empresas.
Esto es contraproducente con la exigencia comunitaria de que un régimen de autorización previa debe basarse en criterios objetivos y no discriminatorios, y además cualquier afectado por una medida restrictiva de este tipo "debe poder disponer de un medio de impugnación", según el Tribunal.
Reiteradas advertencias a España
El Gobierno español amplió los poderes del regulador en mayo de 2006, mediante un Real Decreto-Ley urgente, tras conocerse que el gigante eléctrico alemán E.ON pretendía hacerse con la eléctrica española Endesa.
Los nuevos poderes de la CNE permitieron a este organismo fijar condiciones tanto a la opa que lanzó E.ON como a la que posteriormente lanzaron conjuntamente la italiana Enel y la española Acciona, que finalmente se hicieron con la mayor parte de los activos de Endesa.
Tras
solicitar infructuosamente a España que retirara los nuevos poderes de la CNE, la Comisión presentó un recurso ante el Tribunal de Justicia en abril de 2007.