La Comisión Europea propuso ayer un aumento de los impuestos del tabaco que, en el caso de los consumidores españoles, supondría pagar 43 céntimos más (71,5 de las antiguas pesetas) por cada cajetilla de cigarrillos más cara del mercado. Con esa medidas, las autoridades confían en lograr reducir en un 10% el consumo de tabaco.
La propuesta comunitaria, que deberá discutir el Consejo de la UE, contempla un incremento paulatino de la tributación del tabaco con el horizonte límite de 2014, y una alteración conceptual importante de la manera en la que ésta se aplica a las labores de este producto. Está previsto, asimismo, una actualización de las definiciones de las diferentes labores, a fin de acabar con los vacíos legislativos que permiten productos de calidad superior ser ofrecidos como puros, puritos o tabaco de pipa, con una fiscalidad más benévola.
El objetivo perseguido, según lo reconocía ayer la propia Comisión, es facilitar la convergencia de precios del tabaco entre los diferentes Estados miembros de la UE. El aumento de la tributación por impuestos especiales hasta un mínimo de 90 euros y la sustitución del concepto de 'categoría de precio más popular' por una 'media de precios ponderada', que constituirá la referencia de los Estados miembros a la hora de aplicar las nuevas disposiciones tributarias, «provocará una convergencia de precios del tabaco, reduciendo la diferencia existente entre los cigarrillos más caros y más baratos en los mercados nacionales, y en el conjunto de la UE» también, según manifestaban ayer portavoces comunitarios. El porcentaje mínimo de los impuestos especiales en el precio final del tabaco, que actualmente se encuentra situado el 57%, subirá hasta el 63% de la nueva media ponderada.
El impuesto especial de 90 euros por cada 1.000 cigarrillos constituye un arreón fiscal importante para España, donde actualmente se encuentra situado en 76,6 euros, es decir, crecerá un 21,41%.
Casi un 18% de alza
El cálculo de la Comisión arroja, sin embargo, un porcentaje menor en la incidencia de la medida para España, el 17,9% (ver tabla adjunta). La diferencia se explica porque el cálculo de impacto está realizado con cifras de 2006, y hay un periodo transitorio hasta 2009 para aplicar los niveles tributarios mínimos exigidos en varios Estados.
La Comisión asegura que, con la nueva fiscalidad, conseguirá reducirse el consumo de tabaco en un 10%. El impacto será más apreciable entre los jóvenes, que son más sensibles a las variaciones de precios.