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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Vizcaya

DE CUANDO EN CUANDO

16.07.08 -

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Después de las últimas divagaciones sobre el tema de las peluquerías, termino hoy de comentar algunas de las secciones de la revista que se editaba en 1873 con el título de «Guía del peluquero y barbero» y que un amable lector me dejó, precisamente, en la peluquería de la Plaza Nueva.
En mi anterior comentario de una sección en la cual se analizaba el pelo de todas las razas que habitan nuestro planeta, desde Laponia hasta Ceilán, donde por lo que leo todos tienen el pelo negro, gracias a un sistema que pongo a disposición de mis lectores: consiste en mantener rapada la cabeza de las niñas hasta los ocho años y rapar la cabeza de los varones cada ocho días.
Sigo leyendo la revista y en la sección de peinados y postizos, me entero que las modas en general y las del peinado en particular, vienen de la vecina Francia, reflejándose en ellas el carácter, un tanto voluble e inconstante, de los franceses. (Esto no lo digo yo. Aclaremos que lo dice el redactor de la revista. No quiero líos).
En otra de las páginas me encuentro con una didáctica «Sección varia» en la que me entero que la longitud y dirección de los cabellos, según dice el profesor Gruveilher, prueban manifiestamente el destino del hombre o la actitud bípeda, pues en la cuadrúpeda caerían a tierra cubriéndole el rostro. Como lo leo lo escribo y las reclamaciones al maestro armero, que en este caso es el profesor Gruveilher.
La revista incluía también una sección recreativa, dedicada lógicamente a temas capilares y como prueba les copio este verso que cuenta la desdicha de un califa chino por no llevar peluca. Dice así: «Cuenta la historia que un califa chino /su cabeza ostentaba muy pelada/ vino el invierno y una gran helada/ su cráneo congeló como un pepino/ Esto prueba, pues, amigo Lucas/ la importancia especial de las pelucas».
Y remedando la fabulilla, yo añadiría que la revista prueba también la importancia que tuvo en el siglo XIX el oficio de barbero y peluquero.
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