El hecho de que Iberdrola 'juega en casa' en su demanda contra EDF por competencia desleal quedó claro ayer desde el principio, durante la audiencia previa que se celebró en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Bilbao: al llamar a las partes para entrar en la sala la agente del tribunal salió con un castizo: «Por favor, que pasen Iberdrola y... los franceses».
También el resultado de la cita fue un rotundo triunfo para Iberdrola, ya que el juez Edorta Etxarandio atendió casi todas las peticiones de la eléctrica vasca y rechazó las de EDF. La mejor prueba de ello es que, pese a las quejas de los abogados del grupo galo, el presidente de EDF, Pierre Gadonneix, deberá comparecer como testigo en el juicio que se celebrará el 25 de septiembre en Bilbao.
La defensa de la compañía francesa, liderada por Borja de Obeso (Gómez Acebo & Pombo) recurrió a todos los resortes posibles para evitar esta comparecencia de Gadonneix, pero el juez fue implacable. Etxarandio respondió que las manifestaciones del presidente de EDF en relación a un posible asalto a Iberdrola son justo «el origen del pleito» y que, por ello, nadie mejor que él puede aclararar el sentido de sus declaraciones. La eléctrica vasca sostiene que la prolongada indefinición de los responsables del grupo galo sobre sus verdaderos planes para Iberdrola ha obstaculizado el desarrollo de su negocio, lo que en su opinión es un acto de competencia desleal.
Problemas de agenda
Los abogados de EDF alegaron problemas de agenda y de distancia para evitar la comparecencia de Gadonneix y también argumentaron que el presidente de una compañía tan importante no puede personarse cada vez que surge un litigio. Con cierta ironía, el letrado de Iberdrola, José Masaguer, apuntó que el único caso que conocía en el que se habían aducido razones de trabajo para no testificar en un juicio era el de un «engrasador de máquinas de un barco», que se encontraba en alta mar.
Otro punto polémico fue el de las pruebas. El juez aceptó la petición de Iberdrola de presentar un dictamen pericial con objeto de «acreditar» cómo las manifestaciones de responsables de EDF han «obstaculizado y entorpecido» la actividad de la eléctrica vasca. La defensa del grupo francés pidió que se rechazara, dado que es algo que se debería haber presentado desde el primero momento junto a la demanda. Pero Etxarandio se puso del lado de Iberdrola y, además, se opuso a que EDF presentara su propio dictamen pericial.
Así las cosas, la compañía francesa afronta el juicio del 25 de septiembre poco esperanzada. Para colmo, la Justicia gala no le va a servir de refugio porque ya ha dado validez y fuerza ejecutiva al auto de Etxarandio que le obliga a aclarar sus planes en Iberdrola como medida cautelar.