El Gobierno central presentó ayer las controvertidas balanzas fiscales, ansiadas por unos y temidas por otros, pero que no han deparado sorpresas, si acaso la confirmación de que el País Vasco y, en menor medida, Navarra, ambas con régimen tributario propio, destacan entre los territorios menos solidarios, a pesar de figurar como los más ricos en términos de Producto Interior Bruto (PIB).
Según las seis simulaciones realizadas por el Ministerio de Economía y Hacienda, Madrid, Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana son las autonomías que más contribuyen a la redistribución de fondos hacia las regiones en teoría más 'pobres', entre las que Extremadura, Asturias y Galicia aparecen como las más beneficiadas por la 'caja común'.
En cualquier caso, el Gobierno no tiene intención de incorporar las balanzas fiscales al debate sobre la reforma de la financiación autonómica, cuyas líneas generales se tratarán en el Consejo de Política Fiscal y Financiera a finales de mes.
Para evitar polémicas, tanto el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, como el director del Instituto de Estudios Fiscales, José María Labeaga, evitaron emitir «juicios de valor» sobre los casos territoriales ni se pronunciaron tampoco sobre si la brecha fiscal existente entre unas y otras autonomías.
Ambos dejaron entrever que la presentación de ayer obedecía al compromiso contraído por el presidente Zapatero en el Congreso y ni siquiera confirmaron si los datos de las balanzas fiscales se actualizarán todos los años.
Dos metodologías
En esta ocasión, las simulaciones incluyen información de 2005 procedente de todo el sector público estatal y se han elaborado conforme a dos metodologías: la de carga-beneficio, donde prima el lugar de residencia de los actores últimos de los ingresos y gastos, y la del flujo monetario, en la que prevalece el territorio donde se realiza la actividad económica o donde se localizan los operadores económicos.
Con todo, la media docena supuestos coinciden básicamente en sus resultados. Las comunidades con mayor renta per cápita son las que tienen más déficit fiscal, mientras que las que disponen de menos renta son las que registran un superávit mayor en términos de solidaridad financiera.
De ello podría deducirse que Extremadura, Asturias, Galicia, Melilla, Ceuta, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Andalucía y Cantabria lo tendrían complicado para salir adelante si no fuera por la aportación a la 'caja común' que hacen Madrid, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra. A su vez, Murcia, País Vasco, La Rioja y Aragón figuran unas veces como contribuyentes netos y otras como 'deudores', según la simulación que se escoja.
Para el Gobierno, eso es precisamente «lo que cabe esperar de un sistema fiscal progresivo y de una correcta redistribución de la renta a través del gasto público». Pero todas las comunidades no piensan igual, sobre todo la Generalitat catalana, que sugirió la posibilidad de formar un frente común con aquellas autonomías que se encuentran en la misma situación para obtener mayores réditos en el nuevo sistema de financiación.
CiU y ERC compararon los más de 3.800 millones de euros que recibe Andalucía en el peor de los casos (es la comunidad más beneficiada) con los 10.800 millones que, como mínimo, aporta Cataluña (si bien la que más dinero da es Madrid).