Iban Zubiaurre sabe que la próxima temporada no jugará en el Athletic. Joaquín Caparrós le ha comunicado que no cuenta con él y el lateral ya rastrea el mercado en busca de un equipo que le dé minutos y le permita reforzar su maltrecha confianza. Ganas de sentirse útil de nuevo. Aunque sea en calidad de cedido. Los ojos ya no soportan más la oscuridad, demandan luz, la que arrojan los focos de un domingo de fútbol. Después de pasarse casi tres años en blanco, de juicio en juicio, de recurso en recurso, el de Mendaro ha recuperado por fin su libertad. Palabra del Tribunal Supremo. El guipuzcoano rompe su silencio para EL CORREO y no se muerde la lengua a la hora de hablar del pasado y, sobre todo, del futuro. Todo es bicolor. Pese a todo, sólo piensa en rojo y blanco.
-Después de muchos años de denuncias, juicios, sentencias y recursos, el 'caso Zubiaurre' ha llegado a su fin. ¿Más tranquilo?
-Sí, claro, el fallo del Tribunal Superior ha confirmado lo que nosotros preveíamos. Lo cierto es que ahora me encuentro mucho más tranquilo. Después de tanto tiempo, ya no sé ni cuánto, ha llegado el momento de hablar sólo de fútbol.
-La sentencia obliga al pago de cinco millones de euros a la Real Sociedad por la rescisión unilateral del contrato. ¿Cómo valora el fallo?
-Mi recurso iba encaminado a conseguir que no pagáramos ni un duro. Entiendo que se trata de mucho dinero, pero dentro de lo malo ha sido lo menos malo.
-¿Se refiere a que podían haber sido los 30 millones?
-Exacto. Al final han sido cinco y entre el Athletic y yo hemos arreglado la forma de pagarlos. El presidente lo ha explicado varias veces y ya está todo terminado.
-¿Quién ha tenido la culpa? ¿Usted? ¿El ex presidente Lamikiz? ¿Un tercero?
-Está todo explicado. En ningún momento hice las cosas para hacer daño a nadie. He confiado en mi representante y en la palabra de Roberto Olabe en su día, pero la operación ha salido mal. A partir de ahí, no soy partidario de buscar culpables y sí de olvidarme cuanto antes del 'caso Zubiaurre'.
-A lo largo del proceso apenas se le ha oído hablar. No quería decir nada. ¿Por qué tanto mutismo?
-Más que nada porque no he tenido la oportunidad de jugar mucho y sabía que todas las preguntas versarían sobre la sentencia, sobre lo que ha pasado. Consideraba que tanto el presidente como yo habíamos explicado lo suficientemente bien los hechos como para no tener que repetirlos otra vez. He pasado un año muy malo y no tenía ganas de hablar. En realidad, poco podía comentar relativo al fútbol.
-Una vez terminado el caso, toca hablar de la parte deportiva. Las cosas no le van nada bien.
-No como yo quisiera. El 'míster' ya me ha comunicado que lo mejor para mí sería buscar una cesión. Me comentó que no podía arriesgarme a quedarme en el Athletic y pasar otro año en blanco. Soy de la misma opinión. Comparto su diagnóstico.
-¿Así que está dispuesto a marcharse?
-Si me dice que no voy a jugar, la mejor solución tanto para mí como para el club es buscar una salida. Se trata de encontrar un equipo donde disfrutaré de minutos para regresar después a casa mucho más rodado. Lo único que quiero es jugar y triunfar en el Athletic.
-Y para eso necesita salir, volver a sentirse futbolista.
-Claro, acumular una media de 30-35 partidos por temporada. Luego ya veremos, hablaré con el 'míster', nunca se sabe. Mi representante ya está mirando cosas y estoy tranquilo. No me vuelvo loco pensando dónde voy a acabar, en un lado u otro, sino en prepararme bien con el Athletic para llegar en las mejores condiciones a mi nuevo club.
-¿Se iría a un Segunda?
-Sin ningún problema. Mi intención es jugar tanto en Primera como en Segunda, aunque fuera un recién ascendido a la categoría de plata. Lo que tengo claro es que sólo iré donde me den minutos. Necesito a un entrenador que deposite confianza en mí, aunque sé que me la tendré que ganar.
-Resulta extraño que se vaya precisamente ahora, cuando ha acabado todo el embrollo judicial.
-Es jodido. Después de todo lo que ha envuelto mi contratación por el Athletic, cuando por fin se ha acabado el tema de los tribunales, buscarte la vida fuera de Bilbao me duele mucho. Dejo a grandes compañeros y, en caso de que se confirme la marcha, sería mi primer año fuera de casa. Duele, claro que duele.
-Con la perspectiva que le ha dado el tiempo, ¿se arrepiente de haber venid0?
-Para nada. La única ilusión que tengo en estos momentos es la de jugar en el Athletic durante muchos años. Y si para ello tengo que salir, acumular minutos y luego volver, bienvenido sea.
Sin confianza
-De todas maneras, la situación del lateral derecho es cuanto menos curiosa. Sólo está Iraola y, sin embargo, Caparrós no cuenta con usted.
-Por lo que he podido ver en los entrenamientos, Iraola es indiscutible y, luego, parece que el entrenador cuenta con Murillo para esa demarcación. No lo sé, igual no querrá otro defensa específico y cree que con Andoni tiene suficiente. Si surgen problemas meterá a Ander o a Ustaritz, que el año pasado ya actuó alguna vez como lateral derecho.
-¿Ha llegado a perder la confianza en sí mismo?
-Ha habido momentos en los que llegué a dudar de todo, hasta de si valía realmente para jugar al fútbol. Cuando Iraola no estaba, por sanción o lesión, el 'míster' confiaba en otras personas. Durante la pasada temporada tenía épocas en las que me vi hundido.
-Sólo jugó un partido de titular, ante el Getafe, y no lo hizo nada mal.
-Mi única preocupación era cumplir y tapar mi banda. Llevaba prácticamente tres años sin jugar y me encontré bien, pese a la derrota, satisfecho por haber debutado con el Athletic.
-¿A qué achaca esa desconfianza de Caparrós?
-Jugué contra el Getafe y tuve que esperar hasta el segundo partido de Copa, ante el Hércules, para volver a hacerlo. Quizás el 'míster' no me veía capacitado para jugar en esos momentos en el Athletic. Pues si tengo que salir y curtirme, no pasa nada.
-¿Qué necesita para volver a sentirse futbolista?
-Tener una continuidad en el juego y recuperar la confianza en mí mismo. Mi objetivo es salir ahora para regresar luego y triunfar en el Athletic.