
Iñigo Vélez, durante la presentación en el Murcia. / EL CORREO
Amenazaba con convertirse en un culebrón de verano, pero Iñigo Vélez de Mendizábal ya es un jugador más del Athletic. El delantero alavés rescindió a última hora de ayer el contrato que le mantenía ligado al Murcia y se ha comprometido con el conjunto bilbaíno para las dos próximas temporadas.
La operación se completó después de un largo tira y afloja, en el terreno de las cesiones y traspasos, aunque el deseo del jugador de vestir la camiseta rojiblanca pudo con los escollos burocráticos. Al final, el futbolista compró su carta de libertad para desvincularse del equipo pimentonero y firmar así por el club de Ibaigane.
Javier Clemente, entrenador del Murcia, incluyó a Vélez en su lista de descartes. Ya se sabía que el Athletic pujaba muy fuerte por el espigado ariete. Joaquín Caparrós aseguraba ayer mismo, poco antes de que se conociera la noticia del nuevo fichaje, que la plantilla estaba «prácticamente cerrada», aunque también dejaba la puerta del vestuario abierta por si saltaba «alguna oportunidad».
Con la contratación de Vélez, la delantera rojiblanca gana en consistencia y versatilidad y el nivel de competencia aumenta. Queda por saber cuándo se pondrá el futbolista a las órdenes del técnico sevillano. Podría hacerlo en Isla Canela o, por contra, viajar a Marruecos la semana que viene para disputar el torneo internacional de Casablanca.
Iñigo Vélez, de 26 años y 1,91 metros de altura, llega al Athletic con el beneplácito de Caparrós, a quien le gusta alinear a dos delanteros y hasta ahora sólo disponía de cuatro: Fernando Llorente, Aritz Aduriz, Joseba Etxeberria y Jon Vélez.
La pasada temporada, el atacante alavés jugó 1.030 minutos en la Liga. Su pundonor le valió la titularidad durante una buena parte de la campaña con Lucas Alcaraz en el banquillo. El propio Clemente también confió en él, a pesar de que tan sólo perforó la portería contraria en una ocasión. Vélez de Mendizábal apenas mostró en esa campaña liguera el olfato que había exhibido previamente durante su estancia en el Aurrera de Vitoria, en el filial del Espanyol o el Eibar.
Cambios en el filial
Mientras tanto, el filial del Athletic perderá pronto a tres de sus futbolistas más veteranos. Si nada se tuerce, Anaitz Arbilla recalará en el Barakaldo y Aitor Ramos se irá al Écija, ambos en calidad de cedidos. El destino de Igor Angulo está aún por despejar, aunque en Ibaigane dan por hecho su salida. El extremo zurdo tiene varias ‘novias’ en la mitad sur de la península. Y, mientras tanto, el meta Roberto Pampín (Sestao River) cerró ayer su pase al Eibar, donde coincidirá nuevamente con el preparador Carlos Pouso.