Cada vez que Brad Pitt anda de promoción por Europa le llama a Pedro Usabiaga (San Sebastián, 1959). «Nos conocimos en el festival de Deauville cuando presentó 'Johnny Suede'. Después vino a Valladolid con 'Thelma y Louise'. Nadie le hizo ni caso. Me lo llevé a tomar unos vinos y le enseñé el Museo del Prado. Desde entonces, siempre encuentra un hueco y me concede una sesión». Su buen ojo anticipa el estrellato. Cuando una desconocida Sharon Stone rodaba 'Sangre y arena' en Madrid se la llevó de compras a la calle Almirante y a bailar a Pachá.
Lleva 25 años entre festivales y pasarelas. Ha publicado en las principales revistas de moda, diseñado campañas para Gautier y el póster del Zinemaldia. Portadas de discos de Ricky Martin, Mecano y Luis Miguel son suyas. Pero todavía no sabe muy bien qué es eso tan manido y etéreo del glamour. «Supongo que la estela, el brillo que queda al paso de un gran actor. Liv Ullmann es una actriz estupenda, pero no es glamurosa; Nicole Kidman y Charlize Theron sí tienen glamour».
Pedro Usabiaga expone estos días en la sede del Parlamento Europeo en Madrid 30 retratos de actores y cineastas del Viejo Continente. Directores como Michael Winterbottom, Julio Medem, André Téchiné y François Ozon. Rostros consagrados -Charlotte Rampling, Jacqueline Bisset- junto al futuro del cine europeo: Audrey Tatou, Ludivine Sagnier, Manuela Vellés...
«Soy muy mal fotógrafo, porque sólo sé retratar a gente que admiro», confiesa. El requisito previo es la seducción. Se siente más a gusto con los hermanos Dardenne que entre las contadas estrellas que le han salido rana. Como Val Kilmer -«no se quería ni quitar las gafas de sol, le tuve que pegar cuatro gritos»- o Meg Ryan: «Te la imaginas ñoña como en sus películas y es una tipa seca y antipática».
A Usabiaga ya no le quedan mitos por fotografiar. Sabe que con astros como Tom Cruise es difícil traspasar la máscara de su profesionalidad: «Lo mismo que me dice a mí se lo dirá a todos los fotógrafos». Sueña con haber coincidido con Ava Gardner en Chicote y capturado el azul intenso de los ojos de Paul Newman. Fuera de la pantalla, ultima una exposición en San Sebastián con futbolistas. De Beckham a Aitor Ocio, «que podría ejercer perfectamente de top model». «Desde que los campos se han llenado de niñas las cosas han cambiado. A veces, las mujeres de los futbolistas les animan en las sesiones de fotos: 'Anda, haz eso que me haces cuando sales de la ducha...'».