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JAVIER LÓPEZ, DUEÑO DE LA TIENDA ITXASO | CAMPAÑA DE REBAJAS

Admite que la caída de las ventas en lasrebajas de verano «está afectando, sobre todo, a los comercios de gama media»

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Lleva 30 años al frente de Itxaso, un clásico de la moda del pijerío bilbaíno. Javier López viste a sus clientes con marcas como La Martina, Gant, Burberrys, Trussardi, Belstaff... Aunque el mercado no está para tirar cohetes, asegura que los comercios de «gama alta» están aguantando mejor el tirón de las rebajas que los del segmento medio al afectarles menos la crisis, y critica la actitud de algunos colegas por los enormes descuentos que aplicaron desde la primera semana. «Nos hemos puesto un poco nerviosos», admite
-¿Tan mal pintan las cosas?
-¡A ver! Yo creo que las rebajas están yendo con más normalidad de lo que está saliendo en los medios de comunicación.
-O sea, ¿mal?
-Venimos de una campaña que no ha sido buena.
-Decepcionante.
-Bueno, ha sido mala por el tiempo y porque la crisis de consumo es real. Yo diría que nos ha empezado a rozar. Vemos algunos síntomas. Nos cuesta, por ejemplo, repetir las ventas de otros años.
-¿Por qué los consumidores no están respondiendo?
-La reacción no ha sido homogénea. No se puede decir que las ventas en el sector textil se hayan desplomado un 20%, porque no es así. Así como en el resto de España sí que han caído de forma espectacular, aquí nos vamos salvando.
-Pues muchas tiendas se ven vacías al pasear por la calle.
-Los establecimientos mejor posicionados en el segmento alto no sufrimos tanto como las tiendas de gama media. La crisis de consumo ha afectado, sobre todo, a las rentas medias-bajas y medias. Ahí se ha producido el gran boquete por el impacto del euríbor en las hipotecas.
-Que afecta a muchísima gente.
-A las rentas familiares de entre 1.500 y 2.000 euros, mucho. El que antes se podía permitir el lujo de comprarse una camisa de 80 euros, ahora, por mucho que se la pongas a 60 ó 70, igual no puede, porque su problema consiste en reencajar su vida en ese nivel de renta. Los que vendemos prendas de gama alta sufrimos menos.
-¿Sus clientes siguen gastando igual?
-Hay un perfil de consumidor distinto -médicos, notarios, profesionales liberales...- que no tiene, de momento, problemas de liquidez, pero al que sí le afecta la presión psicológica. Aunque estés sobrado de dinero, si cada día te envían mensajes negativos, no tienes humor.
-La gente no se vuelve loca en busca de gangas.
-Pero tampoco está habiendo una debacle. Junio fue un mes muy malo de consumo y vamos un pelín por debajo con respecto a la campaña de rebajas del pasado año. A lo mejor todavía se puede...
-Han arrancado con descuentos descomunales.
-En mi caso, no. Yo he partido como siempre, con un 20% y 30%.
-Algunos colegas levantaron la persiana con ofertas de hasta el 70%.
-Un mogollón en la primera semana.
-¡Lo nunca visto!
-Unos han arrastrado a otros. El pasado 1 de julio hubo una psicosis desmesurada. Los mensajes que nos llegan no nos ayudan nada.
«Hubo mucha psicosis»
-¿Hay temor a que esto empeore?
-No, pero quien tiene intención de comprarse un traje y lee en el periódico o escucha en la tele que algunos comerciantes van a poner dentro de cinco días descuentos del 70% se echa para atrás y dice: '¿para qué me lo voy a llevar ahora si luego lo puedo coger más barato?'
-Es lo que están haciendo muchos comerciantes. Rebajar a toda velocidad los precios.
-Sí, sí. Claro que lo han hecho. Se han dejado llevar por la psicosis. Me gustaría que, por el bien del comercio de Bilbao, no se vuelva a repetir esto y que todo sea más lógico y más ordenado.
-Pero a muchos establecimientos no les queda más remedio que hacer caja para aliviar su situación y retirar el género acumulado.
-Sí. Junio fue un mes especialmente duro. Normalmente, es cuando nos viene el mayor volumen de vencimiento de las letras de todas las compras que hemos hecho.
-Y los proveedores aprietan.
-Así que no queda más remedio que intentar hacer liquidez como sea, pero no. El comerciante también debe ser cada vez más empresario.
-¿Qué quiere decir?
-Que si el problema es la liquidez, a lo mejor le interesaría más hablar con el banco y pedir un préstamo durante treinta días que dar lo que podías dar al 30% al 50% ó al 70%. ¿No cree? Ahí también tendremos que progresar en nuestro nivel empresarial y corregirlo.
-Pero la crisis está encima y es lógico que la gente prescinda de lo superfluo y atienda las necesidades más básicas.
-A ver, sí. La ropa cada vez está mejor confeccionada y los tejidos son de mayor calidad. Hoy en día, la ropa podría ser eterna. Nunca se rompe. Es normal, por tanto, que si hay que apretarse el cinturón y tienes nueve o más polos de Lacoste, Burberrys... y de todos los colores... Pues si las cosas van bien, te compras el décimo, pero si no, y tienes que prescindir de algo...
-Si la situación empeora, ¿es posible que alguna tienda cierre o se vea obligada a recortar plantilla?
-Pues sí. Así de claro. En general, muchas tiendas del textil vivimos al filo de la navaja. No tenemos un bagaje detrás como para aguantar temporadas tan malas. Las campañas de invierno, sobre todo en hombre, son fundamentales.
-¿Hasta qué punto?
-Si salvamos la cabeza, tiramos para adelante porque las temporadas de verano siempre son como más de tránsito. En cierto modo, es mejor que esto nos haya pasado ahora. Habría sido bastante más duro de haber ocurrido en pleno invierno. Si volvemos a padecer un invierno así, habrá una criba de tiendas, seguro, seguro.
-Cada vez quedan menos negocios del Bilbao de toda la vida.
-Sí. Yo acojo de buen agrado la llegada de las grandes marcas internacionales. Ahora va a abrir Louis Vuitton. Eso es bueno. Nuestro reto es hacer de Bilbao una ciudad realmente potente. Conseguiremos compensar así la posible pérdida del consumo entre la clientela local con la llegada de visitantes de otras ciudades. Hay que luchar para que a la gente de Vitoria, Logroño y Santander les agrade venir de rebajas a Bilbao porque encuentran más oferta. De hecho, ya está ocurriendo.
-Hoy en día todas las ciudades tienen las mismas marcas.
-No. Las ciudades de nuestro entorno están clonadas por las marcas del grupo Inditex. Todas las 'gran vías' de las ciudades son parecidas en ese sentido, pero no tienen Gucci, Zegna, Louis Vuitton... Al que compra en Zara le gusta verse rodeado de grandes firmas. Eso nos gusta a todos, estar en un marco que emociona. Bilbao marca la diferencia en gama alta.
-¿Tanto?
-Por eso sostenemos las rebajas mejor que las ciudades de nuestro entorno, y eso que nos hemos puesto un poco nerviosos.
-Quien no haga caja en rebajas, ¿cómo afrontará la próxima temporada?
-Bueno, hay varias soluciones, pero, para mí, la peor es medio regalar la ropa como está haciendo algunas tiendas. Las soluciones pueden estar en el banco, negociando créditos, o en estrechar los lazos con los proveedores.
-¿De qué forma?
-Estando mucho más unidos y sabiendo que todos vamos en el mismo barco. La gente de La Martina, Burberrys, Gant... ¡todos conocen nuestra problemática! Habrá que hablar más con ellos y decir: 'si te tenía que pagar en junio, mira cómo esta la cosa; así que te voy a pagar en agosto, aguántamelo, toléramelo, porque esto es mucho mejor que ponga el 70% en tu ropa el 3 de julio'.»
«Márgenes apretados»
-¿Por qué?
-A medio plazo, es muy malo para ambos. Debemos ir por la línea de refinanciar con bancos y renegociar con proveedores.
-Si no fuera tan cara la ropa...
-Nuestros márgenes son muy apretados. Si quiere, hablamos de ellos.
-Si ahora nos hacen descuentos del 70%, fíjese lo que ganan.
-¡Vamos a ver! La gente dice: '¡joder lo que ganamos!' No, no. Con esos descuentos perdemos dinero porque vendes por debajo de tu coste. Nuestra infraestructura exige muchísimos gastos. El cliente olvida los alquileres de locales, el pago de las dependientas... Hoy en día sacar un 10% de beneficio en el negocio de la ropa es tremendamente difícil. Impensable.
-¿Cómo contempla el futuro?
-Pasaremos unos meses muy duros y, seguramente, habrá criba, pero en Bilbao hay negocios y comerciantes muy buenos. Estoy convencido de que vamos a vivir los próximos años un poco mejor.
-¿Habrá quien se quede fuera?
-Siempre ha sido así. Yo llevo 30 años trabajando en esta tienda y en este tiempo he visto de todo. He estado muchas veces a punto de quedarme fuera, me he quedado rozando el larguero. He visto marchar a muchos y he visto venir a otros nuevos. Esto no nos debe asustar a nadie.
-¿Qué hacer para que a uno no le dejen en fuera de juego?
-Nos tenemos que preparar. Ahora, mucho más que hace 15 ó 18 años. Antes sólo se trataba de abrir la persiana y pasar la escoba. Ahora, no. Funcionan los mercados virtuales, el cliente está muy bien informado, sabe lo que necesita, lo que ha visto en Milán, en París, Madrid... Debemos estar bien profesionalizados.
-¿No lo están?
-En la moda de caballero necesitamos algún movimiento y cambio de tendencias un poco más radical. Llevamos unas temporadas muy tradicionales, con más de lo mismo, y, si no se rompe este círculo, tampoco se incentiva el consumo.
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