El Ayuntamiento de Sestao abrirá una investigación para aclarar si la torre de alta tensión desde la que cayó el joven fallecido el sábado «debía llevar protección y, en caso de que así fuera, de qué tipo», según explicó ayer el alcalde del municipio, José Luis Marcos Merino. El primer edil afirmó que ninguno de los tres postes eléctricos de la zona, situada en la parte trasera del ambulatorio de Marconzaga, estaba vallado porque no había constancia de que fuera obligatorio. De hecho, la única barrera de alambre que hay cerca del tendido se instaló «para evitar que la gente se aproxime a un terraplén» próximo a las torretas.
En la misma línea, fuentes de Iberdrola, empresa responsable de las instalaciones, aseguran que la infraestructura «cumple con toda la legalidad» vigente. «No es preciso que estén valladas porque se encuentran fuera del núcleo urbano», sostiene un portavoz. Las obras del tramo del Eje del Ballonti que une Sestao y Portugalete obligaron a desviar el tendido eléctrico hace tres años y algunos vecinos denunciaron ayer que lo que iba a ser un «cambio provisional» se ha mantenido hasta ahora. La compañía eléctrica desmiente esta versión. «En principio iba a quedarse así, aunque ante este desgraciado suceso se podría replantear la situación», reconocieron las mismas fuentes.
Lo cierto es que los postes -ubicados en una antigua cantera, en la parte trasera del centro de salud de la localidad y muy cerca del aparcamiento de Las Canteras- están al descubierto y el acceso hasta ellos es «bastante sencillo», critican algunos vecinos de la zona. En ese descampado fue donde Endika Maruri, de 14 años, se encaramó a una de las torretas, de 30.000 voltios, mientras jugaba con unos amigos. Algunos de los chicos empezaron a escalar la estructura metálica, de entre siete y diez metros de altura. Fuentes cercanas al caso relataron ayer a este periódico que, al parecer, el adolescente fallecido subió a la torre «para avisar al resto de que era peligroso y pedirles que se bajaran». Todo apunta, además, a que la descarga eléctrica se produjo antes de que el adolescente tocara los cables. Al sufrir la sacudida, Endika soltó las manos y se precipitó al vacío. A otro de los jóvenes que le acompañaron en el ascenso a la torreta, sin embargo, no le alcanzó el impacto y logró bajar del poste y ponerse a salvo.
Soterradas o con pinchos
La conmoción por el trágico suceso era palpable ayer entre los vecinos de la zona, al igual que su indignación. Más allá de las obligaciones legales, consideran necesario vallar el perímetro de los postes. «Aquí tendrían que poner vallas de tres metros que impidan que la gente se acerque. Vienen muchos chavales a beber y jugar», comentaba Vicente Maeztu.
«Los chavales a esa edad hacen travesuras, juegan a ver quién sube más alto... llevamos muchos años reivindicando que soterren las torres, como se hace en otros municipios. O si no, que hagan como con las del parque de las Camporras, que tienen pinchos», recomendaba Venancio González, ex concejal de Ezker Batua en el Ayuntamiento de Sestao entre 1991 y 1999, que ayer se encontraba en la zona del accidente. «Ahora es cuando pondrán soluciones. Es lo de siempre, hasta que no pasa algo, nadie hace nada», criticaba otro residente.
Ayer estaba previsto que se practicara la autopsia al adolescente, aunque al cierre de esta edición fuentes del Departamento de Interior no tenían constancia de que se hubiera llevado a cabo y apuntaron la posibilidad de que se retrasara hasta hoy. Endika era «hijo único» de una familia conocida en Sestao, «estudiaba en el colegio La Salle» y era un muchacho «aficionado al baloncesto», recordaban consternados los vecinos.