Estatuto, Constitución, principios y valores. No puede haber más matizaciones, pero la nueva etapa que afronta el PP vasco con Antonio Basagoiti recién nombrado presidente deja entrever un cambio, otra disposición para encarar una política que mira a las elecciones autonómicas. Basagoiti vuelve a hablar en el día después de su proclamación de «diálogo» y «entendimiento»; no a cualquier precio.
-¿Cuál ha sido el mejor consejo que ha recibido?
-Me quedo con una frase que me han dicho muchas y diferentes persona: 'sé tú mismo'. Me dicen que en el Ayuntamiento de Bilbao lo he hecho bien siendo independiente.
-Con todos los matices del mundo, sí se intuye un giro. De estilo, por su querencia a hacer política a ras de tierra. Y de cambio, por la proliferación de mensajes en busca del diálogo, del «acuerdo democrático».
-Mi postura es la evolución, sin perder nunca la coherencia. Yo tiendo la mano, sinceramente, a los ciudadanos, a los colectivos, a los vascos y vascas; estoy convencido de que lo que planteamos, si lo conociesen bien, lo respaldaría una mayoría de la sociedad. Ésa es mi política.
-Para ello necesitará más de una vez apoyarse en otros partidos.
-Mi postura con los partidos que representan a los ciudadanos es la que siempre he tenido en el Ayuntamiento de Bilbao: hablar con todos de lo que se puede hablar, y no hablar de nada con los que no se puede hablar. Y eso lo voy a ejercer siempre. Si Azkuna me llama mañana para ver si hacemos una carrera de coches en la ciudad o cómo tiene que entrar el tren de alta velocidad, hablaré con él, por supuesto. Si mañana me llama el lehendakari para ver cómo afrontamos su propuesta de autodeterminación, pues para eso tiene a Patxi López. Pero no estoy dispuesto a que el diálogo verdadero, a que la normalización real de la política, sean banderas de nuestros rivales.
-¿Cómo concretará su propuesta de entendimiento? ¿Qué hará si el Gobierno vasco le llama para pactar un proyecto urbanístico o la 'Y' ferroviaria?
-Estaremos ahí los primeros. Y si se plantea la ampliación del aeropuerto de Hondarribia, seremos los primeros en estar con el PNV y el PSOE para ver cómo lo conseguimos. Pero no se nos puede pedir que estemos con algo que no compartimos, que además no es diálogo, sino un trágala. Eso es la consulta. El diálogo y el entendimiento no es patrimonio de los nacionalistas, ni pueden seguir jugando con ello. Sólo tengo un límite que no pasaré jamás. El límite de quienes no respetan la democracia y de quienes defienden el terrorismo.
-Leopoldo Barreda dice que el «aislamiento no es virtud» y que a los populares les ha ido bien donde han gobernado con el PNV.
-Lo comparto. Aquí no hace falta sólo tener la razón, que la tenemos, sino que te la tienen que dar. Si estás convencido de tus principios, como yo lo estoy, no se trata de cambiarlos para parecer simpático, sino que hay que esforzarse para que la gente respalde y asuma esos principios. Creo en la bondad de nuestros planteamientos, desde los más fundamentales de las libertades a los más cotidianos como la economía. Me pasó una cosa curiosa en la vida municipal que quiero llevar a la política vasca. Cuando nos conocen en los barrios, cuando hablamos con la gente, nos dicen: 'pero si no sois tan malos como nos habían contado'.
-¿Se podría decir que 'toca salir de la cueva' tras años de aislamiento?
-Eso no sería justo decirlo de la anterior presidenta. Si alguien se volcó en salir a la calle fue María San Gil. Lo que pasa es que hay que ir a más. Hay que demostrar la utilidad de nuestros principios y de nuestro partido. Quiero que la gente sepa que votar al PP sirve para que las cosas cambien y mejoren. Que sirva para influir directamente en la línea de los planteamientos de país que van hacia la concordia. Ahí vamos a estar.
-¿Lo entenderán los críticos?
-Estoy convencido de que lo entenderán porque es absolutamente sensato. Y porque ellos, más allá del grueso debate, lo comparten.
El papel de los críticos
-Ha obtenido un 82% de respaldo. ¿Teme que ese 18% restante más otros críticos que le han apoyado le estén esperando con la guadaña a que sufra un tropiezo?
-Estoy curtido en las dificultades. ¿Que no voy a tener un camino de rosas? Estoy seguro. Pero el congreso me ha dado la fuerza suficiente para hacer la política a mi manera. Me avala a mí y a los valores del PP, que no cambian. Avala la forma de hacer política que es tender la mano a los ciudadanos. Creo que van a estar conmigo. Tendré un momento crítico, no lo niego, que es la cita con las elecciones autonómicas. Pero ahí nos vamos a volcar. Sólo pido a los militantes y a los cargos que me den el mismo apoyo que dieron a anteriores ejecutivas.
-¿No ha puesto el listón muy alto en la búsqueda de acuerdos? Al PNV le acusan de «legitimar» el terrorismo y al PSE, de «mantener» al nacionalismo en el poder.
-Pero es que eso es la verdad. El PSOE no es de fiar y el PNV engorda al mundo de ETA porque se ha negado a cualquier medida contra el terrorismo de las que han funcionado. Ibarretxe acaba de aprobar su consulta con el voto de EHAK y con la banda terrorista detrás. Nuestros rivales saben cuáles son nuestros límites, pero deben saber también que estamos dispuestos a estar con ellos y entendernos en temas del día a día de los ciudadanos.
-¿Le han felicitado representantes de esos dos partidos?
-Me han llamado o enviado mensajes de la parte que más quiero, que es la municipal. Azkuna (PNV) me ha dado la enhorabuena por teléfono. Reconozco públicamente que él me aconsejó dar el paso cuando yo tenía muchas dudas y le pedí consejo porque es una persona que, pese a tener otra ideología, tiene una gran experiencia y es un animal político. También me han felicitado en el ámbito local Julia Madrazo (EB), Txema Oleaga (PSE) y Jon Aritz Bengoetxea (EA).
-Por su trayectoria municipal siempre se ha volcado con la calle. ¿Cómo llevará a cabo eso de «estar a pie de obra» en la política general?
-Voy a visitar cuatro municipios vascos a la semana. Estaremos con la gente, que nos vea, contarle nuestro planteamiento. Quiero que sepan cuál es la utilidad del PP. Los ciudadanos vascos deben saber que la falta de libertad, cuando nos ven con escoltas, también les afecta a ellos. En la economía, la falta de empleo, la educación... Quiero municipalizar la política vasca y acercar a la gente al PP.
-¿Podrá descolocar a Ibarretxe más con temas sociales que con la política con mayúsculas?
-Es muy difícil descolocar a Ibarretxe porque no puede estar más descolocado. Le voy a dar para el pelo en eso de que la bandera del diálogo y la normalización es una iniciativa suya. Él no plantea diálogo. Sólo un trágala. Le voy a rebatir uno a uno sus argumentos.
-En la Transición, votantes ahora del PP apoyaron al PNV. ¿Se puede producir hoy un trasvase de nacionalistas desencantados al PP?
-Un nacionalista nunca me va a votar. Pero sí sé que mucha gente en este país votó al PNV con la idea de que es un partido de orden y de practicar una política sensata con la economía, y todo eso se ha caído. Cada vez hay más gente que votó al PNV y ahora está en la abstención. Ese puede acabar confiando en nosotros. Nunca porque nos hagamos los nacionalistas o porque nos envolvamos en Sabino Arana. Pero sí por unos valores, una moderación, un sentido común, una centralidad y una tradición liberal conservadora que existe en el País Vasco.