Hay gente hecha de una pasta especial, que parece que no tiene miedo a nada ni a nadie. Éste es el caso de los hermanos Barredo, dos barakaldeses acostumbrados a la aventura que sorprendieron a familia y amigos cuando decidieron embarcarse en un rally solidario de más de 13.000 kilómetros. El próximo sábado, Iñaki y Borja, uno abogado y otro biotécnico, partirán en un viejo 'Suzuki' rumbo a Ulan Bator, Mongolia. La prueba en la que participan la fundaron en 2001 unos ingleses «borrachos con ganas de aventura y diversión». Pero fue en 2006, el año en que ganó un equipo español, cuando conocieron esta particular carrera y decidieron inscribirse en ella.
Para el 'rally de los pobres', como se conoce a esta competición, cuentan con un presupuesto aproximado de 10.000 euros. A Iñaki, fundador de 'Retrorally', que se dedica a las carreras de regularidad de coches clásicos, no le resultó difícil conseguir patrocinadores, aunque tienen asumido que una parte del dinero tendrá que salir de sus propios bolsillos.
El dinero es sólo un mal menor para dos personas que emplean su mes de vacaciones en esta arriesgada aventura, y que tienen claro que «el rally no sólo es conducir sino ver mundo», como dice Borja, que intentará en el viaje encontrar en Rusia la desconocida Trasnistria, y conocer todas las anécdotas de los países que visiten.
La particularidad del rally no sólo radica en la dificultad del viaje, que atraviesa toda Europa, para adentrarse en las entrañas de Asia. Para participar en esta carrera se deben donar, además, 1.500 euros, que se repartirán a partes iguales entre dos ONG.
Junto a esta aportación los participantes pueden también donar sus coches para subasta una vez finalizado el rally. Los automóviles tienen que ser de una cilindrada no superior a un litro, es decir de una antigüedad superior a 20 años, por lo que los vehículos que se vean en él serán verdaderas antiguallas. Esta norma se impone para evitar que nadie gane la carrera por la superioridad de su coche, y sobre todo, para que cualquier mongol que lo compre pueda hacer frente a su mantenimiento.
Quedan sólo cinco días para que comience este periplo de casi cuatro semanas y ya tienen todo preparado. El coche puesto a punto, visados, botiquín y suficiente tabaco, dólares y alcohol para evitar 'percances' con la Policía rusa y una brújula que sustituye al moderno GPS, prohibido en Rusia por motivos de espionaje, para orientarse por los caminos de tierra que cruzan Asia.
Como lo importante en la carrera no es llegar el primero, sino sobrevivir a la aventura y llegar como sea, Borja, el pequeño, lo tienen claro: «Si el coche nos deja tirados a 100 kilómetros me comprometo a llegar andando a Ulan Bator». Esperemos que Mongolia sea llana.