El chiquillo de Villanueva de la Serena se ha convertido en el segundo baloncestista español mejor pagado. Acaba de reincorporarse a la selección tras un viaje relámpago a Toronto, su hogar desde 2005. En la única plaza NBA canadiense, el base rubricó la renovación de su contrato por otras cinco temporadas a razón de ocho millones de dólares (cinco de euros) por año. Pero son los Juegos Olímpicos de Pekín hacia donde fija ahora sus miras este director de juego con la fisonomía de un afroamericano. Fijo en los esquemas de Aíto, mira a su alrededor y sonríe ante la visión de los hermanos Gasol, Rudy... Tanto que sueña en voz alta con la presa. «Una medalla en Pekín cerraría una ciclo estupendo».
-Debido al motivo del viaje, supongo que el empacho de kilómetros se habrá hecho más llevadero.
-Ha sido un viaje un poco especial, con el inconveniente de la celeridad, pero ha sido muy importante para mí por todo lo que implica.
-¿Alguna vez dudó de su continuidad en Toronto? ¿Se le pasó por la cabeza que cambiaría de equipo?
-Sí, había otras opciones por supuesto. Llegamos a un acuerdo y es genial. Aunque estaba claro que todas las alternativas estaban ahí. No sabíamos exactamente qué iba a pasar hasta que llegó el 1 de julio (fecha marcada por la NBA para negociar contratos, aunque en la práctica las conversaciones empiezan mucho antes) y todo fue muy rápido. Hasta entonces esperé y claro que también dudé un poco porque no sabía qué iba a pasar o a dónde íbamos a ir.
-¿Aparte del montante económico, siente que también ha subido galones deportivos en los Raptors?
-Hombre, el que una semana antes de ese 1 de julio traspasaran a T. J. Ford (base titular en sus primeros tres años en la NBA) nos dio una ventaja entre comillas y una seguridad de que iban a hacer todo para que me quedara. Si no, no hubieran hecho ese movimiento... Ahí es donde todo se aclaró más, aunque seguíamos en las mismas ya que, por las normas de la NBA, no se podía negociar hasta el 1 de julio. Pero sí, fue un movimiento bastante importante.
-Y un guiño hacia usted.
-Claro. Es que nos daban el timón de los Raptors, algo muy, muy importante.
-Con Ukic de escudero, un novato en la competición, se va a hinchar a jugar, ¿o no?
-Hum, sí, pero ten en cuenta que todavía falta otro base en principio. Pero sí, lo 'draftearon' hace tiempo y está claro que necesitará tiempo para adaptarse. Desde que lo eligieron ha estado en varios equipos y ojalá nos pueda ayudar en breve.
-¿No tiene la sensación de que está viviendo muy deprisa?
-Sí , la verdad que ha sido increíble. También ha costado mucho, pero es que esto es algo que hace muy poquito era impensable. Estoy muy contento de que llegue.
-Toronto es un buen equipo, pero no es de los punteros. ¿Le basta con 'estar' o aspira a luchar por todo en los 'play off'?
-No, no. Creo que va a ser un equipo con mucha ambición. Desde mi punto de vista, se están haciendo las cosas para seguir arriba. Sinceramente, pienso que el equipo va a estar luchando por todo en poco tiempo. Eso lo tengo clarísimo. Los Raptors tienen a todo un país detrás. No es una franquicia más. Es todo un país. Es Canadá. Aquí son ambiciosos. Se ve también con los movimientos que han hecho. Traerse a Jermaine O'Neal es muy importante. Chris (Bosh, el pívot titular de los Raptors) y él pueden ser una de las parejas interiores más importantes de la Liga. Este año hemos estado en 'play off'. Podíamos haber pasado a la segunda ronda, pero lo importante es que cada año vamos a aspirar a un poquito más. Hace dos años se ganaban 26 partidos, lo que dice bastante de las aspiraciones del equipo.
«Conseguir algo grande»
-Mientras se gesta ese crecimiento, antes degustará sus primeras Olimpiadas.
-Es lo máximo. Es el torneo más especial que hay. Es algo muy bonito e importante. Estamos con muchas ganas de conseguir algo grande. Creo que en el Mundial y en el Europeo se ha logrado el objetivo y una medalla en Pekín cerraría un ciclo estupendo.
-Sus compadres del fútbol ya se han quitado los complejos.
-Nosotros también podemos. Estamos en el grupo de favoritos y vamos a aspirar a todo. Es importante interiorizar eso. Argentina, Estados Unidos y nosotros vamos a estar ahí. Colgarnos una medalla sería cerrar un ciclo de tres años muy buenos.
-Confiese, ¿qué tal con Aíto García Reneses?
-Pues muy bien. Los primeros días fenomenal. Por supuesto que cada maestrillo tiene su librillo, pero él tiene una forma de explicar y de entrenar que me gusta. Lo he pasado muy bien estos días pese a que no podía entrenar el 'cinco contra cinco'. Estoy muchas ganas de ponerme a tope.
-Mantienen la base de los dos últimos años. ¿Respecto a los cambios en qué ha ganado y perdido la selección?
-Sinceramente, ya no por los cambios, porque da igual quién esté, pero creo que se ha reunido la selección española con más talento en los últimos años. Es la más competitiva. Todos los jugadores han crecido mucho como competidores. Tanto Rudy Fernández, como Marc (Gasol) o Ricky (Rubio) son mucho mejores. Podemos competir, y ganar, contra cualquiera.
-¿Mantiene frescos sus lazos con Vitoria, su cuna baloncestística?
-La verdad que todo. Tengo muchos amigos. He estado unos cuantos años y me queda un trocito de corazón allí. La pena es no poder permanecer más tiempo. La casa que tengo en Bitoriano va a seguir muchos años.
-¿Y con el TAU?
-Por supuesto, le sigo siempre.