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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Vizcaya

DE CUANDO EN CUANDO

13.07.08 -

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A lguna vez creo haber contado que en la peluquería de la Plaza Nueva tengo una especie de estafeta, y como algunos lectores que lo saben suelen dejarme allí sus cartas y sus consultas, en mi última visita, los ingenieros técnicos de imagen capilar (antes llamados peluqueros) que se encargan de hacer con mi cabello una obra de arte, me entregaron un documento muy curioso que había dejado para mí un cliente.
Se trata del primer número de una revista que se publicaba en 1878, exclusivamente dedicada a los profesionales de la tijera y la navaja. El título lo dice bien claro: «Guía del Peluquero y Barbero». Era una revista quincenal dedicada exclusivamente a defender los intereses y procurar el progreso de la clase que representa. Precio de suscripción, 6 reales al trimestre.
Se conoce que por aquel tiempo la profesión tenía más importancia y más categoría que hoy. No quiero quitar con esto importancia al arte del peluquero, pero me cuesta creer que exista hoy en día una revista exclusivamente para barberos y peluqueros y con el alarde editorial con que la editó hace 135 años su director don Domingo Gascón.
La revista abre sus páginas con una sección dedicada a algo tan importante como dar a conocer a todos los peluqueros las diferentes clases de cabellos en todas las razas del mundo. Y este primer número se iniciaba con un amplia descripción del cabello que poseen los habitantes de Laponia, ese país muy al norte donde tienen su casa Santa Claus y todos los renos de su trineo.
El tema es tan importante que la revista dedica dos páginas completas en las que se analiza el cabello y aún la barba, no sólo de los lapones, sino también de los tártaros, los groenlandeses, e incluso los chinos, los japoneses y hasta los habitantes de Nueva Guinea. De esta forma los peluqueros del siglo XIX estaban preparados por si se presentaba en la peluquería un lapón, un chino o un habitante de Nueva Guinea. Más vale prevenir que curar.
Y mañana más, porque todavía queda mucho cabello por cortar.
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