Cuatro personas han ingresado en prisión acusadas de traficar con drogas en clubes de alterne de Euskadi y Cantabria. Con esta operación, que ha permitido localizar kilo y medio de cocaína entre otros efectos, la Policía Nacional da por desarticulado el grupo.
El pasado día 9, según ha informado la Delegación del Gobierno en el País Vasco, se detuvo a Baudilio C.F. de nacionalidad española, Luis Fernando A. M. C., ecuatoriano, Vania Cristina D., brasileña, y Carlos M.G., español, como los presuntos integrantes de una red de traficantes de drogas que operaba en el País Vasco y Cantabria, dedicándose, principalmente, a distribuir cocaína entre las camareras y clientes de clubes de alterne de ambas comunidades.
Las Investigaciones se iniciaron en los primeros días del mes de abril cuando se comenzó a sospechar de una persona, conocida por el sobrenombre de 'Javi Maguay', que estaba distribuyendo cocaína en clubes del País Vasco y Cantabria. Se dedicaba, además, a trasladar a las mujeres desde Castro Urdiales a los clubes de Vizcaya en los que trabajan. Esta persona resultó ser Baudilio C.F., que reside en la localidad cántabra con la también detenida Vania C.D. En este domicilio de Castro Urdiales, Baudilio y Vania Cristina, preparaban la droga para su venta para lo cual, una vez adulterada, la prensaban y la distribuían en dosis que guardaban en un trastero que tenía alquilado Baudilio en la zona del Valle de Trapaga.
En los registros practicados se incautaron 1 kilogramo de cocaína, 368 dosis de esta misma sustancia y de diferentes pesos (5, 2, 1, y medio gramo) preparadas para la distribución, así como 300 gramos de sustancia adulterante, una prensa, recipientes e instrumentos utilizados para la mezcla y balanzas de precisión. Asimismo, se ocupó una cartera con la placa-emblema del Cuerpo Nacional de Policía y otro de la Policía Autonómica Vasca, utilizados por Baudilio C.F. para intentar despistar a la policía haciéndose pasar por miembro de los Cuerpos de Seguridad.
Los cuatro detenidos han ingresado en prisión por orden judicial y la policía mantiene la operación abierta, toda vez que no se descarta la implicación de otras personas en la red y que es preciso poder determinar el origen y procedencia de la droga.