Los corales también sufren estrés debido a factores como el cambio climático y la polución, que han provocado que un tercio de estos constructores de arrecifes se encuentren en peligro de extinción en el mundo.
Esta es la principal conclusión del primer gran estudio mundial sobre el estado de conservación de los corales, una iniciativa conjunta de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y de Conservación Internacional, realizada con el fin de incluir a estas especies marinas en la Lista Roja de especies amenazadas. Los arrecifes de coral, cuya construcción necesita millones de años, albergan a más del 25% de las especies marinas. Los corales producen los arrecifes en las aguas poco profundas tropicales y subtropicales, y son extremadamente sensibles a los cambios registrados en su entorno.
Subida de temperaturas
El estudio muestra que las principales amenazas que afectan a los corales son el cambio climático y presiones locales como la pesca destructiva, así como la calidad del agua afectada por la polución y la degradación de los hábitats costeros. El alza de las temperaturas por el cambios climático llevan también al blanqueamiento del coral, un resultado de su respuesta al «estrés» y que les hace más débiles y frágiles.
Los investigadores predicen, además, que la acidificación de los océanos entraña una nueva amenaza grave para los arrecifes de coral. Dado que las aguas absorben cantidades crecientes de dióxido de carbono de la atmósfera, la acidez del agua aumenta y su pH baja, lo que tiene un gran impacto en la capacidad de los corales de construir su esqueleto, que es la base de los arrecifes.
Por ello, los 39 científicos que han efectuado el estudio están de acuerdo en que si la temperatura en ascenso en la superficie de las aguas sigue provocando enfermedades y el blanqueamiento de los corales, muchas de estas especies no tendrán tiempo de reconstituirse y podrían extinguirse.
«Estos resultados muestran que los corales corren mayor riesgo de extinción, como grupo, que todos los grupos terrestres, excepto los anfibios, y que son los más vulnerables a los efectos del cambio climático», dijo Roger McManus, vicepresidente de CI para los programas marinos. Por su parte, Julia Marton-Lefrevre, directora general de la UICN, subrayó que «o bien reducimos ya mismo las emisiones de CO2 o numerosos corales se perderán para siempre. La mejora de la calidad del agua, la educación a escala mundial y la financiación de prácticas locales de conservación son esenciales para proteger la base de estos ecosistemas», agregó. Para Kent Carpenter, principal autor del artículo que publica 'Science Express' «cuando los corales mueren, los otros animales y plantas que dependen de los arrecife también desaparecen, lo que puede entrañar la destrucción de todo un ecosistema». El Caribe cuenta con el mayor número de especies de coral muy amenazadas (en peligro y en peligro crítico de extinción).