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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

INMIGRACIÓN

Quince inmigrantes fallecen tras siete días a la deriva sin apenas víveres ni agua. Nueve eran bebés, cuyos cuerpos se tiraron al mar

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A dos de los ocupantes de la patera se les encomendó la misión de tirar por la borda los cuerpos de los que iban falleciendo. Primero, los más débiles, bebés de apenas un año que no soportaron el sol, la sed y la escasez de alimentos. Después, otros niños pequeños, todos menores de cuatro años. A continuación, varios adultos. Catorce cadáveres en total. La decimoquinta víctima, una mujer, murió en el momento en que los supervivientes eran rescatados frente a la costa de Almería. Ha sido la mayor tragedia del año.
La odisea de los 48 inmigrantes que hacinaban sus sueños de una vida mejor en una lancha neumática de apenas seis metros de eslora y dos de manga removió ayer las conciencias de los españoles, que se espantaron un grado más con cada detalle que trascendió sobre esta nueva travesía de la muerte. Los inmigrantes, procedentes de Nigeria, Kenia, Gambia, Camerún y Senegal, se mantuvieron siete días a la deriva, sin apenas víveres ni agua; tuvieron que «remar con las manos cuando el motor se quedó sin combustible», admitió uno de los supervivientes, el camerunés Tangufor Lucas; y las madres se rompían de dolor viendo morir a sus hijos, aunque muchas estaban inconscientes y apenas se dieron cuenta de ello hasta que llegaron a tierra. De los 33 supervivientes, cuatro permanecían hospitalizados ayer. Uno es un bebé, el único que ha salido con vida. Otras tres mujeres están en estado muy grave. Una de ellas perdió el hijo que esperaba. Hay otras tres embarazadas. Todos comenzaban a salir del 'shock' ayudados por decenas de voluntarios.
La zodiac en la que se produjo la tragedia partió de la localidad marroquí de Alhucemas el pasado viernes, de madrugada, con 48 inmigrantes hacinados en un habitáculo pensado para no más de diez personas. La navegación hasta España puede ser cosa de un par de días desde ese punto de partida hasta la Costa del Sol o el occidente granadino, pero el mismo temporal de Poniente que hizo volcar otra patera en Motril, causando 14 muertos, determinó la suerte de los ocupantes.
El viento fue desplazando la zodiac hacia el Este, hasta que el único y precario motor de la barca se quedó sin combustible y se averió. Los inmigrantes, confesaron algunos de los supervivientes, no tenían apenas comida. «Se acabó a mitad del viaje», confesó uno de ellos a los periodistas en el centro de asistencia donde pasaron ayer el día. Todo el espacio era para los pasajeros. Nada excepcional: es la forma que tienen las mafias de sacar el máximo rendimiento posible a cada travesía.
Lograron llamar al 112
Con la embarcación a la deriva, el sol y la sed provocaron la tragedia. Los niños fueron los primeros en morir en medio del Mediterráneo. Sus cuerpos, como los de los adultos que fallecieron, fueron tirados por la borda por sus compañeros para evitar epidemias. La embarcación siguió vagando sin rumbo e internándose en el mar, fuera de las rutas comerciales y con cada vez menos posibilidades de ser avistada. Lograron contactar con el 112 a las seis de la tarde del miércoles, pero la comunicación se cortó antes de que se pudiera suponer el punto exacto de la patera, explicó ayer el subdelegado del Gobierno en Almería, Miguel Corpás. Fallado este intento, los inmigrantes se preparaban para la muerte cuando ese mismo día tuvieron su único golpe de suerte. Un velero deportivo, el 'Telefónica Negro', que realizaba entrenamientos en la zona, creyó distinguir entre las olas una zodiac sin gobierno, a 27 millas al sur de cabo Sabinal, en el poniente almeriense.
Sin poder moverse
El velero se puso en contacto con Salvamento Marítimo, que tras la llamada de socorro había comenzado una búsqueda hasta el momento infructuosa, para darle la localización precisa de la lancha neumática. En cuestión de minutos se interceptó la embarcación y se pudo socorrer a los tripulantes. La mitad de ellos ni siquiera podía moverse tras una semana si comer y apenas beber. «Nos indicaban con las manos que necesitaban agua, que llevaban siete días así», relataron los servicios de asistencia.
Salvamento Marítimo puso en marcha ayer una operación de búsqueda para recuperar los catorce cuerpos arrojados al mar. Según el testimonio de los supervivientes, la mayoría de los fallecidos fueron lanzados por la borda en las cercanías del lugar donde fue interceptada la zodiac, por los que las labores de rastreo comenzaron en los alrededores de Punta Sabinal. Los expertos esperaban haber peinado al final del día un área de unas 240 millas cuadradas.
Los equipos de rescate son conscientes de que es «casi imposible» encontrar los cadáveres después de tantos días. De hecho, ninguno de los catorce cuerpos de los inmigrantes ahogados el pasado 7 de julio ha sido rescatado.
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