Después de casi siete horas de reunión en el Camp Nou, el presidente del Barcelona Joan Laporta encajó la dimisión de ocho de sus directivos con aparente tranquilidad: «Quiero dar un mensaje positivos a los socios. El club está bien gestionado y una junta que gobierna». Su argumentación para no dimitir sigue siendo la misma que empleó el domingo tras las votaciones de la moción de censura. Su idea es que «un cambio en el club comportaría inestabilidad» y por eso considera necesario continuar al frente del club. «En un momento crucial de la temporada, hay que recuperar la calma institucional para mantener la planificación y llevar a término con eficiencia la gestión de las plantillas profesionales», dijo.
Aunque Laporta ya ha iniciado gestiones para reemplazar a sus dimisionarios, lógicamente todavía no ha tenido tiempo para cubrir tantas bajas y reconoce que «en un tiempo prudencial, aprovisionaremos las vacantes. De momento, Josep Cubells pasa a ser el secretario».
La única vía que aporta el dirigente para poner su cargo en juego es que se someterá a una votación vinculante en la próxima Asamblea General de Compromisarios, que está prevista para el próximo 16 de septiembre ante 3.000 socios. «Es el órgano supremo del club y con esta decisión se quiere buscar la calma institucional», justificó Laporta.
Para gestionar el tema deportivo en el nuevo escenario que se ha creado, Laporta anunció que creará una nueva figura, la del Director de Fútbol, que trabajará al lado del Secretario Técnico, Txiki Begiristain, pero no avanzó todavía el nombre de quien puede ocupar este nuevo cargo. Con ese movimiento, el máximo mandatario azulgrana pretende dar más apoyo a Begiristain en un momento clave de la temporada para concretar los fichajes.
Y con una contestación cada vez más alta entre los socios, dice no temer el recibimiento de la afición en la presentación del equipo, que está prevista para el próximo lunes en el Camp Nou. «Este lunes que viene, empieza la temporada y tenemos que conseguir la concordia del barcelonismo para el bien del equipo. Hay que convencer a la masa social de que el club está bien administrado».
Vicens, nuevo opositor
Los ocho directivos que dejaron su cargo ayer eligieron al vicepresidente primero, Albert Vicens, como portavoz para que explicara que sus motivos para dejar a Laporta son «la discrepancia sobre la manera de actuar a partir de los resultados de la moción de censura. Para nosotros, el resultado del domingo expresaba un descontento mayoritario y aconsejaba hacer un cambio sustancial en la gobernación del grupo».
Este grupo de directivos que han dimitido defendían la renuncia de Laporta y la continuidad de la directiva hasta el final del mandato, pero con otro escenario.Vicens, su hombre fuerte, defendía que «nuestra propuesta ofrecía estabilidad y paz social en el club. Y a medio plazo».