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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Vizcaya

MARGEN DERECHA

Las mareas vivas y el mar de fondo llevan hasta los arenales agujas y otros restos arrastrados por la ría durante las inundaciones

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Recogen una veintena de jeringuillas en playas de Getxo en una semana
Las condiciones del mar han hecho llegar a la playa de Ereaga más restos que de costumbre. / LUIS CALABOR
En las playas se corren pequeños riesgos que todo el mundo conoce y que pueden arruinar un día de relax, como el doloroso pinchazo de un salvario, el irritante roce de una medusa o el corte traicionero de un cristal. Sin embargo, la arena oculta una amenaza en la que pocas veces se repara, un peligro insospechado que parece más propio de una pesadilla que del despreocupado ocio estival: las jeringuillas usadas. Aunque los pinchazos con agujas hipodérmicas no son frecuentes en los arenales vizcaínos, los socorristas atendieron el año pasado a siete personas por este motivo.
Las mejoras en la limpieza de las playas y la disminución del número de adictos a las drogas inyectables en los últimos años ha reducido de forma drástica la presencia de jeringuillas en los arenales, que en los ochenta -época dorada de la heroína- adquirió tintes de plaga en algunos puntos del litoral. Sin embargo, las inundaciones que barrieron buena parte de Vizcaya hace más de un mes y la existencia de mareas vivas y mar de fondo se han aliado en el inicio de la temporada de baños para generar estos días un pequeño rebrote pasajero que ha traído a la mente de algunos amantes de la playa el recuerdo de aquellos terribles años. Según ha podido saber este periódico, en apenas una semana se han recogido en los arenales de Getxo -principalmente en Las Arenas, Ereaga y Arrigunaga- al menos una veintena de unidades de este material sanitario.
La especial ubicación de estas playas las ha convertido en el destino de muchas agujas arrojadas a la ría y que acaban siendo escupidas por el mar cerca de la desembocadura del Nervión, junto con todo tipo de basuras, sobre todo ramas, pero también plásticos, compresas y tampones. «Están recalando más residuos que otros años por las fuertes lluvias registradas, pero la calidad del agua es buena. Este material arrastrado seguirá llegando, aunque cada vez en menor medida», aseguraron fuentes del departamento de Medio Ambiente de la Diputación, que subvenciona la limpieza de los arenales de Getxo, servicio que gestiona el Ayuntamiento.
Para hacer frente a este aumento de residuos, el Consistorio cuenta con un dispositivo reforzado para la limpieza de sus playas. De este modo, han logrado recoger en sólo un mes -de mediados de junio hasta ahora- 580 toneladas de basuras, el triple que en las mismas fechas del año pasado. Y, claro, entre estos restos han aparecido las temidas agujas. «No hemos contabilizado cuántas hay en los contenedores de los puestos de socorro, pero tampoco tenemos la sensación de que haya más que otros años», afirmó Koldo Larrazabal, Coordinador de los Socorristas de Vizcaya, quien admite, no obstante, que no todas las jeringuillas halladas en la playa terminan en estos recipientes especiales.
Catorce en un día
Es el caso de Esteban F., un jubilado de Algorta que ha incluido entre sus rutinas matinales un vivificante paseo por la playa de Ereaga y que últimamente se topa con «una o dos todos los días». «El colmo fue el domingo pasado... ¡Encontré catorce!», señaló con preocupación. «Aquí en playa la gente no se droga, las trae el mar. Aparecen de mañana, cuando baja la marea. Y, claro, como la limpieza la hacen de madrugada, se quedan ahí todo el día», censuró. Como testimonio de su trabajo, ha guardado un buen manojo de jeringuillas sucias. Pequeñas, de insulina, con aguja, sin ella... el muestrario resulta repugnante. «Las tiraré a una papelera bien envueltas», aclaró. Mal hecho, aunque sea con buena intención. Según explicó Larrazabal, «cuando alguien ve una jeringuilla, lo que tiene que hacer es avisar a un socorrista, que la recogerá con guantes especiales y la meterá en un contenedor seguro».
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