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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

CENTROS DEPORTIVOS DE ALTO RENDIMIENTO

Save the Children advierte de que las vejaciones y castigos se hacen habituales en los centros deportivos infantiles de alto rendimiento

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Niños en las 'fábricas de medallas'
Un entrenador de gimnasia advierte a sus alumnos que todavía faltan dos de los cinco minutos que deben estar colgados de una barra durante un ejercicio de entrenamiento.
Para tres de cada diez niños que practican el deporte de competición, el esfuerzo empleado y la propia vivencia personal puede resultar peligrosa e incluso suponer la vulneración de sus derechos básicos. Un informe presentado ayer en Madrid por la ONG Save the Children revela que el entrenamiento intensivo, combinado con una alimentación inadecuada, es el origen de importantes retrasos en el crecimiento. Esta ONG, fundada en 1919, fue la primera organización independiente dedicada a la infancia. Trabaja en más de 50 países y es capaz de movilizar a 24 millones de voluntarios. En España cuenta con 17.000 colaboradores.
Entre otros peligros, alude a las dificultades en la escolarización, la negativa incidencia del uso de hormonas y aparatos inadecuados en su desarrollo, además del riesgo de lesiones. También se citan las repercusiones psicológicas del empleo del castigo físico y psicológico o, incluso, el maltrato y abuso propiciado por las situaciones de poder establecidas entre los entrenadores y los menores. Tal y como señala el análisis, la búsqueda del máximo rendimiento en condiciones de obediencia constante puede dificultar la individualidad y libertad del pequeño con consecuencias negativas en el ámbito de su privacidad, tiempo libre y relaciones con los demás.
La entidad recomienda la supervisión médica, especialmente en disciplinas como la gimnasia. La modalidad rítmica cuenta con una de las tasas más altas de lesiones dentro de los deportes femeninos. Tan sólo en Inglaterra, 2.600 muchachas menores de 16 años acuden anualmente a hospitales por problemas como rotura de huesos, torceduras o esguinces, y los estudios advierten que un 15% de las practicantes corre el riesgo de padecer trastornos alimentarios. Un reciente estudio realizado en Oslo también reveló que el 40% de las integrantes de la selección noruega de gimnasia rítmica seguía tratamientos por sufrir diferentes grados de anorexia.
El plano psicológico es otro de los más afectados. Save the Children advierte sobre la coacción que supone para el joven el que de su actividad depende el bienestar de la familia, sobre todo en condiciones de pobreza, o debido al miedo provocado por la autoridad de sus formadores. Los propios especialistas médicos consideran que los Centros de Alto Rendimiento provocan en sus usuarios una maduración psicológica más complicada. El informe alerta especialmente sobre varios fenómenos masivos relacionados con la demanda de jóvenes en varias especialidades que aportan grandes beneficios materiales. A ese respecto, cita, por sus considerables dimensiones económicas y humanas, el mercado ilegal de promesas futbolísticas, extendido por Sudamérica en una primera fase y ahora expandido por el continente africano.
Boxeo tailandés
Esta modalidad, mucho más brutal que el boxeo europeo por el uso de manos y pies, es otro de los espacios que genera controversia. En el país asiático de donde es originario, niños y niñas acuden a iniciarse en sus rudimentos con tan sólo cinco años y a los doce se adentran en combates oficiales. Cada año, 20.000 aspirantes sacrifican sus estudios y arriesgan su salud para formarse en gimnasios que los preparan todos los días del año, sin excepción.
Generalmente, los ingresos proporcionados por los duelos son repartidos entre el propietario del ring y la familia del púgil. Los réditos de una victoria superan el salario mensual de un empleado industrial, pero, tal y como señalan los doctores, la mayoría de los veteranos padecen mermas en su desarrollo físico, dificultades de expresión por los golpes en la cabeza y problemas mentales.
Aunque prohibido por las leyes de los Emiratos Árabes Unidos, las carreras de camellos en los países del Golfo Pérsico, de gran aceptación popular, han generado la demanda de pequeños jinetes, a menudo vendidos por las familias pobres de Sudán, Pakistán o Bangla Desh, cuando no secuestrados por mafias. El gobierno local se ha comprometido con Unicef a repatriar a las víctimas y compensarlas económicamente, aunque se teme que un buen número aún compite. Tradicionalmente, los pequeños han sido objeto de aislamiento y sufrido abusos físicos y sexuales.
También la pujanza china en los deportes olímpicos se halla bajo sospecha. En veinte años se ha convertido en una gran potencia y los expertos lo achacan a sus 3.000 escuelas deportivas, conocidas como las 'fábricas de medallas', en especial, a la de Shishahai, situada al norte de la Ciudad Prohibida, donde se reclutan niños atletas con cuatro años para modalidades como el tenis de mesa, el badminton, el taekwondo o el boxeo. Las condiciones en estos centros son extremadamente duras, con entrenamientos de ocho horas diarias y el uso de castigos. También, como quedó probado en los Juegos de Sydney, se han producido casos de dopaje.
Pero los mayores daños los experimentan quienes que quedan apartados del sistema en su búsqueda de la excelencia. Privados de una educación adecuada y sin suficientes habilidades sociales, su futuro resulta incierto a pesar de las pequeñas compensaciones que les concede el Estado.
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