El Gobierno vasco exigirá utilizar el euskera en su trabajo a cerca de 2.000 funcionarios que ocupan una plaza en la Administración en la que se requiere el conocimiento de la lengua vasca. Es la clave del nuevo plan de normalización del uso de este idioma oficial para la etapa 2008-2012, que presentaron ayer en Bilbao el viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika, y Joseba Lozano, responsable directo del programa. Cada departamento del Ejecutivo fijará qué funciones comunicativas deberán hacer en lengua vasca los empleados afectados por esta iniciativa y evaluará anualmente si ese trabajador cumple sus tareas en el idioma.
Este plan llega apenas una semana después de que el Gabinete de Ibarretxe aprobara un polémico decreto sobre el uso del euskera en los comercios, que obligará a las grandes empresas a contar con empleados euskaldunes. Como en aquella ocasión, el responsable de Política Lingüística argumentó ayer que el objetivo de este nuevo proyecto es «garantizar» los derechos lingüísticos del ciudadano. «Que el euskera se convierta en lengua normal de trabajo en la Administración para dar más oportunidades de uso», dijo Baztarrika. «No somos neutrales con el euskera», admitió.
El nuevo programa de normalización se aplicará en la Administración general y en los organismos autónomos y sociedades públicas que dependen de ella. Salvo a Osakidetza, Ertzaintza o los profesores, que tienen sus propios planes, llegará a todos los departamentos del Ejecutivo autónomo y a entidades como el IVAP, Eustat, Euskotren o Euskalmet, entre otras muchas. De los más de 6.000 funcionarios que trabajan en esas áreas, el plan afecta a 2.000, aquéllos que ocupan plazas en las que han tenido que acreditar el conocimiento del euskera. El Gobierno «invitará» a participar en la experiencia a otro millar más que conoce este idioma cooficial.
En la práctica, se trata de evitar que los funcionarios que han necesitado el perfil lingüístico para lograr la plaza guarden el título en el cajón y no vuelvan a tocar el euskera en su puesto de trabajo, un hábito extendido entre las paredes de la Administración, según la información que maneja el Gobierno vasco. Baztarrika ofreció ayer algunos datos: hay 3.000 funcionarios o interinos que tienen la capacitación para hacer su labor en euskera, pero la mayoría continúa utilizando el castellano como lengua de trabajo. El 80% de los documentos se hacen en origen en castellano y después se envían a traducir. «Permitir a un funcionario que ha logrado una plaza con exigencia de euskera que no lo use sería una injusticia para el resto de ciudadanos que no han podido optar a ese puesto por no saber el idioma», subrayó el viceconsejero.
El documento recuerda «el gran esfuerzo» económico que ha realizado la Administración para capacitar en euskera a su plantilla. «Ha llegado la hora de obtener rédito de todas las acciones llevadas a cabo durante años para incrementar el conocimiento de la lengua vasca», señala el plan.
Sistema de control
El nuevo programa de normalización no deja la utilización del idioma en manos de la buena voluntad del funcionario. «Es necesario articular la exigencia del conocimiento del euskera con su posterior uso efectivo», detalla el texto. Baztarrika explicó ayer cómo lo va a hacer la Administración. Una comisión de cada departamento del Gobierno vasco, formada por técnicos, comités de empresa y trabajadores, analizará las tareas que realiza cada uno de los afectados por esta obligación, y decidirá qué funciones orales y escritas deberán completar en euskera. «No será el 100% porque tenemos los pies en el suelo», indicó el responsable de Política Lingüística.
Los departamentos elegirán los trabajos a realizar de acuerdo con unos criterios fijados ya por el Ejecutivo y recogidos en un documento que ha hecho llegar a los implicados en el programa. El orden de prioridades en el uso del euskera será: la atención a la ciudadanía, las comunicaciones con los trabajadores euskaldunes que han aceptado priorizar la lengua vasca y las relaciones con otras administraciones. Incluirá desde la elaboración de informes, documentos o comunicaciones, hasta el contacto con otros compañeros. «Los trabajadores se relacionarán y realizarán, progresivamente, sus actividades laborales orales (reuniones de trabajo, eventos públicos, etc.) en euskera», indica el documento.
Los departamentos «velarán» por que se cumplan los objetivos marcados y para que la lengua vasca, con el tiempo, se convierta en idioma de trabajo. Las diferentes áreas de la Administración realizarán evaluaciones anuales, junto a los trabajadores, para comprobar que los funcionarios han asumido las órdenes.
-¿Cómo caerá esta medida entre los trabajadores?
-«Es como preguntar cómo le sienta a un abogado que en su trabajo le pidan hacer un trámite jurídico. ¿Cómo va a protestar si le han contratado para eso?», respondió Baztarrika.