La habitual escena del paciente con una radiografía bajo el brazo esperando en la consulta del médico tiene los días contados gracias al proyecto presentado ayer por el consejero de Sanidad del Gobierno vasco, Gabriel Inclán. Con un presupuesto inicial de doce millones de euros, este plan prevé digitalizar todas las imágenes radiológicas (rayos X, ecografías, escáneres, resonancias, mamografías, etc.) y crear un historial único para cada paciente en el que se recogerán de forma individualizada todos los estudios que se le hayan realizado. Ese informe estará disponible desde cualquier lugar de la red sanitaria vasca.
Los primeros centros que van a aplicar el novedoso sistema son los hospitales de Cruces, Basurto, Donostia, Galdakao y Txagorritxu, además de sus ambulatorios de referencia. El consejero de Sanidad prevé que esté plenamente operativo en la primera mitad de 2009. En una segunda fase, a partir del segundo semestre, este proyecto se extenderá al resto de centros sanitarios de Euskadi y a otras especialidades médicas como dermatología u oftalmología. Su coste supondrá diez millones de euros adicionales.
Los beneficios
Contar con historiales digitalizados beneficiará tanto a pacientes como a médicos, detalló Inclán. A los primeros, porque cada usuario de Osakidetza contará con un «código de identificación de cliente» que recogerá toda su información y evitará duplicidades y errores. Hasta este momento, estos datos se hallaban ordenados bajo códigos diferentes y variaban según cada centro sanitario, lo que propiciaba no pocas confusiones. Además, al disponer los médicos de todo el historial radiológico de los pacientes, no tendrán que someter a los usuarios a nuevas exposiciones de no ser estrictamente necesarias.
En cuanto a los facultativos, tendrán un acceso rápido al historial del paciente y verán facilitada las interconsultas y segundas opiniones con otros radiólogos.
Este proceso de digitalización también ofrece ventajas para el medio ambiente. De ese modo, se evitará el revelado de unos dos millones de radiografías cada año y dejarán de emplearse los 150.000 litros de productos químicos y los mil kilos de nitrato de plata necesarios para las mismas. «Evitando el revelado de más de dos millones de fotografías, llegaremos a ahorrar más de cuatro kilómetros de plástico, el equivalente a catorce campos de fútbol», aseguró el consejero.
Sanidad podrá reducir gastos con este avance tecnológico. Los hospitales ahorrarán al disminuir la producción de imágenes radiológicas de plástico. Se espera que la inversión quede amortizada en cuatro años.